Elecciones en el Barcelona: rivalidad, estrategia y marketing
Se acerca las elecciones en el FC Barcelona, y como siempre ocurre en procesos electorales intensos, los discursos no solo giran en torno a proyectos deportivos o económicos, sino que también entran en juego las rivalidades históricas. Y aquí aparece inevitablemente el máximo rival, el Real Madrid. Aunque las elecciones todavía están lejos, todos sabemos que si alguien quiere captar la atención mediática y la de los socios, atacar o poner en duda al eterno rival siempre genera titulares.
Hace unos días, Florentino Pérez hizo unas declaraciones en las que mencionó al Barcelona de forma directa, lo que inmediatamente se convirtió en noticia. Y eso no se interpreta solo como una declaración más, en el contexto actual parece un gesto con impacto, un movimiento que inevitablemente reverbera en el entorno culé. Porque en el fútbol español hablar del Real Madrid —para bien o para mal siempre tiene eco y siempre da de qué hablar.
No tardaron en surgir respuestas. Laporta primero y después Víctor Font, otro candidato a la presidencia del Barcelona, fue más allá y afirmó que Laporta debería denunciar al Real Madrid. Básicamente dijo si Laporta quiere “defender al club”, entonces no basta con palabras, hay que tomar acciones legales. Con esa postura, Font intentó restar puntos a Laporta ante los socios y, al mismo tiempo, sumar visibilidad para sí mismo. Es una jugada directa de marketing, moverse en terreno sensible para los votantes y posicionarse como quien “protege al Barça”.
Esto pone de manifiesto algo importante, los procesos electorales en los grandes clubes no son solo gestión deportiva. Son campañas de persuasión, construcción de imagen y debates emocionales entre los socios. Y en ese terreno, sacar al rival siempre es un movimiento eficaz, porque toca fibras profundas de la afición. Queremos sentir que nuestro presidente no solo ama al club, sino que también sabe plantarse frente al enemigo histórico.
Dicho esto, conviene ser realistas. No creo que la campaña electoral vaya a consistir en un 99% en desprestigiar al rival. Sería absurdo y contraproducente. Eso no sería una propuesta ni una hoja de ruta para el club. Pero sí es evidente que, cuando Florentino habla del Barcelona, o cuando desde dentro del club se responde o se insta a acciones más agresivas contra el Real Madrid, se está jugando con emociones y con símbolos. Y eso, claro, influye en la percepción de los socios.
Ahora bien, Víctor Font puede decir que Laporta “debería denunciar al Real Madrid” y sonar muy contundente de cara a la galería, pero hay que preguntarse ¿realmente lo haría si llegara a la presidencia? En la práctica, más allá de los titulares y de las declaraciones en campaña, la relación entre los dos clubes grandes de España nunca ha sido de enemistad constante en lo institucional. Ambos son gigantes económicos, marcas globales que generan millones de ingresos, derechos televisivos y patrocinadores. A ninguno de los dos realmente le conviene un conflicto abierto que pueda perjudicarlos, su posicionamiento internacional.
Al final, estas declaraciones sirven más para activar a la afición que para plantear soluciones estructurales. Ningún presidente de club decide demandas judiciales o denuncias únicamente por estrategia mediática, esas decisiones se toman con asesoría legal, con objetivos claros y con una proyección a largo plazo, no como respuesta espontánea a una frase.
Lo que sí está claro es que, en términos de marketing electoral, sacar al Real Madrid en un momento así puede generar rédito.
En resumen al final, los socios del Barcelona votan por un plan para el club, no por una confrontación eterna con el rival de siempre.





