Ayer ganó España y, como era de esperar, se vuelve a hablar muchísimo de Lamine Yamal. Personalmente, creo que estamos viendo a un Lamine que está mejorando bastante. Lo noto más completo, más determinante y, sobre todo, creo que está dando un paso adelante en algo que para mí era fundamental: su capacidad de cara a gol. Si consigue mantener esta evolución, estaremos hablando de un futbolista todavía más peligroso y decisivo.
Después del partido también ha vuelto con fuerza el debate sobre si Lamine merece el Balón de Oro. Para mí hay que separar varias cosas. Ha realizado una muy buena temporada con el Barcelona. Sin embargo, personalmente no considero que haya sido el mejor futbolista del Barcelona durante toda la temporada. Para mí ese reconocimiento corresponde a otros jugadores que han tenido una regularidad y un peso enorme en el equipo. Tampoco considero que Lamine haya sido el mejor jugador de España durante el Mundial. España terminó campeona, pero eso no significa automáticamente que su futbolista más mediático fuera quien mejor torneo realizó.
Ahora bien, una cosa no quita la otra. El Lamine que estamos viendo actualmente me está gustando bastante más. Está creciendo, parece estar encontrando más gol y continúa teniendo esa capacidad para desequilibrar que siempre ha tenido. Si mantiene este nivel durante toda la temporada, sigue mejorando sus cifras y además los títulos acompañan al Barcelona y a España, entonces sí creo que puede convertirse en un candidato fortísimo al Balón de Oro 2027. Ahí dependerá principalmente de él y de lo que consiga sobre el terreno de juego.
Otra cuestión diferente es el Balón de Oro actual. Si las votaciones ya están cerradas, evidentemente lo que Lamine haga ahora no debería modificar lo que los periodistas ya hayan votado. No podemos utilizar sus últimos partidos para justificar retrospectivamente un premio que valora un periodo anterior. Lo que está haciendo ahora debería empezar a construir su candidatura para el siguiente.
Y aquí aparece mi gran problema con el Balón de Oro moderno. Cada vez tengo más la sensación de que el fútbol comparte demasiado protagonismo con el marketing. Evidentemente necesitas jugar bien para estar entre los candidatos, pero después entran las campañas de los clubes, las redes sociales, las portadas, la repercusión internacional y la narrativa que se construye alrededor de cada futbolista.
Y en ese terreno Lamine juega con una ventaja enorme.
Es joven, español, canterano del Barcelona, debutó prácticamente siendo un niño, tiene un palmarés espectacular para su edad y genera una repercusión mundial gigantesca. Es prácticamente el futbolista perfecto para construir una campaña mediática alrededor de él. Por eso digo, medio en serio y medio en broma, que si el Balón de Oro se decidiera únicamente por marketing, Lamine llevaría ya varios años ganándolo.
Pero para mí el premio debería decidirse principalmente sobre el césped.
No necesito que me convenzan de que Lamine es buenísimo porque ya lo veo. Tampoco necesito negar su evolución simplemente porque considere que otros jugadores han estado por encima de él. Se pueden defender las dos cosas perfectamente, Lamine ha realizado una gran temporada, pero para mí no fue el mejor del Barcelona ni el mejor de España en el Mundial.
Y al mismo tiempo puedo reconocer que el jugador que estamos viendo ahora parece estar dando otro paso adelante.
Quizá esa sea precisamente la mejor noticia para Lamine. En lugar de discutir continuamente si ya merece el Balón de Oro, dejemos que siga creciendo. Tiene solamente 19 años y muchísimo fútbol por delante. Si continúa mejorando de cara a portería, mantiene su capacidad para generar ocasiones y empieza a decidir todavía más partidos importantes, no necesitará que nadie construya una campaña para explicar por qué merece el premio.
El día que Lamine Yamal sea realmente el mejor del mundo, el fútbol debería hablar tan alto que el marketing deje de ser necesario. Y si continúa por este camino, quizá ese día no esté demasiado lejos.




