España vs Francia previa de la semifinal del Mundial
Ha llegado el momento de la verdad. España y Francia vuelven a verse las caras en un Mundial en un partido que decidirá quién consigue el billete para la gran final.
Curiosamente, ambas selecciones solo se han enfrentado una vez en toda la historia de los Mundiales. Fue en Alemania 2006, en los octavos de final. España comenzó ganando con un gol de Villa, pero Francia remontó el encuentro y terminó imponiéndose por 1-3. Aquella selección francesa, liderada por Zidane, acabó alcanzando la final del torneo.
Veinte años después llega el segundo capítulo de esta historia.
Eso sí, el contexto ha cambiado mucho. España ha crecido enormemente frente a Francia en los últimos años. En los enfrentamientos oficiales más recientes, la selección española ha conseguido imponerse en varias ocasiones y ha demostrado que puede competir de tú a tú contra una de las potencias del fútbol mundial.
Sin embargo, tampoco conviene olvidar quién es el rival. Francia sigue siendo una selección temible. Tiene una plantilla repleta de jugadores de primer nivel, experiencia en grandes torneos y un equipo acostumbrado a disputar semifinales y finales. Pocas selecciones manejan mejor que Francia la presión de un Mundial.
Por eso, si hubiera que poner un pequeño pero al ambiente que rodea a España en estos días, sería uno antes de partidos como este, quizá sea mejor hablar menos y jugar más.
No es ningún secreto que, si analizamos el rendimiento de todo el campeonato, mucha gente considera que la selección que mejor fútbol ha desplegado no ha sido España. Eso no significa que España esté haciendo un mal Mundial. Todo lo contrario, estar entre las cuatro mejores selecciones del planeta ya es un éxito enorme y nadie llega a una semifinal por casualidad.
Pero en el fútbol las palabras tienen consecuencias. Tener personalidad, confianza y autoestima es positivo. Lo que quizá no sea tan recomendable es ofrecer titulares que puedan servir como combustible para un rival que ya de por sí llega extremadamente motivado.
Porque, al final, el fútbol siempre habla en el campo.
Si España elimina a Francia, todas esas declaraciones pasarán a un segundo plano y únicamente quedará el resultado. Pero si ocurre lo contrario, muchos utilizarán esas mismas palabras para señalar a quienes hablaron de más.
En las últimas horas también han generado debate unas declaraciones de Iturralde sobre Lamine Yamal:
«El problema de Lamine Yamal es que es musulmán, negro y juega en el Barça.»
«Estáis esperando que la cague para matarlo.»
Es cierto que, en ocasiones, algunos debates alrededor de ciertos futbolistas terminan mezclando deporte, política, ideología o cuestiones personales, algo que no beneficia al fútbol. Un jugador debería ser juzgado principalmente por lo que hace sobre el césped.
Ahora bien, también es verdad que un futbolista de élite sabe que cada declaración pública aumenta la presión sobre sí mismo. Lamine Yamal tiene una historia personal de superación admirable y es comprensible que se sienta orgulloso de sus orígenes y de todo lo que ha conseguido. Pero precisamente por el nivel que tiene, la mejor respuesta siempre será la misma: demostrarlo jugando.
Hoy se espera mucho de él.
Y no solo de Lamine.
También de Nico Williams, Pedri y del resto de jugadores llamados a liderar esta generación. Son futbolistas con un talento extraordinario y capaces de decidir partidos por sí solos. En una semifinal de un Mundial es cuando realmente aparecen los líderes.
Nico Williams ha respaldado públicamente a su compañero, algo completamente normal dentro de un vestuario unido. Los equipos ganadores suelen defenderse entre ellos. Sin embargo, ese respaldo debe ir acompañado de rendimiento sobre el terreno de juego.
Hasta ahora, muchos aficionados esperaban una mayor influencia de jugadores como Lamine Yamal, Nico Williams o Pedri en los momentos decisivos del torneo. La semifinal frente a Francia es el escenario perfecto para demostrar por qué están considerados entre los mejores talentos del mundo.
España tiene argumentos para ganar.
Francia también.
Será un duelo de máxima exigencia, donde cada detalle marcará la diferencia. Ojalá España consiga el pase a la final, pero si hay algo que este deporte ha enseñado durante décadas es que las semifinales no se ganan con declaraciones, se ganan con fútbol.
Y hoy , cuando el árbitro pite el inicio del partido, todo lo que se haya dicho durante la semana dejará de importar. Solo hablarán los once jugadores sobre el césped.





