Todo parece indicar que Ferran terminará jugando en el PSG. Mi sensación es que la operación está prácticamente hecha y que ahora mismo es más una cuestión de tiempo que otra cosa. Sin embargo, mientras no exista un anuncio oficial y veamos al jugador presentado con su nueva camiseta, creo que debemos mantener cierta prudencia.
En el fútbol hemos visto demasiadas operaciones que parecían cerradas y que terminaron cambiando en el último momento.
También creo que algunas de las últimas declaraciones de Ferran se han malinterpretado o, como mínimo, se han utilizado para construir el titular más llamativo. Y ese es uno de los grandes problemas actuales, muchísima gente se queda únicamente con el titular, lo comparte, opina y construye toda una historia alrededor de él sin detenerse a leer las declaraciones completas y entender realmente su contexto.
Una frase aislada puede cambiar completamente el sentido de una entrevista.
Dicho esto, personalmente creo que Ferran acabará en París.
Pero tampoco nos engañemos pensando que detrás de la decisión existe únicamente un proyecto deportivo irresistible o un repentino amor por el PSG.
El fútbol profesional también es dinero.
Y mucho.
Si el PSG puede ofrecerle unas condiciones económicas considerablemente mejores que las que tiene en el Barcelona, es perfectamente comprensible que el jugador valore marcharse.
A veces parece que exigimos a los futbolistas tomar todas sus decisiones únicamente por sentimiento, cuando nosotros mismos probablemente cambiaríamos de empresa si otra nos ofreciera unas condiciones económicas y profesionales mucho mejores.
Por eso, si finalmente Ferran se marcha al PSG, para mí no significa necesariamente que haya dejado de sentir cariño por el Barcelona.
Una cosa es el sentimiento y otra la profesión.
Puedes querer a un club y, al mismo tiempo, entender que tu carrera deportiva dura muy pocos años y que tienes que aprovechar determinadas oportunidades cuando aparecen.
Y en este caso existe una realidad difícil de ignorar: económicamente, el PSG puede ofrecer unas condiciones que el Barcelona posiblemente no quiera o no pueda igualar.
Después podremos discutir si deportivamente toma la decisión correcta, si tendrá más protagonismo en París o si debería haber continuado en Barcelona.
Eso ya es otro debate.
Pero si finalmente se confirma su marcha, yo no compraría demasiado el discurso romántico.
No creo que Ferran se marche porque de repente haya descubierto que su gran sueño siempre fue jugar en el PSG.
Probablemente existirán razones deportivas, personales y profesionales, pero el factor económico tendrá un peso importante.
Y tampoco debería escandalizarnos.
El fútbol genera sentimientos para los aficionados, pero para quienes están dentro también es un trabajo.
Por ahora toca esperar.
Todo apunta a París y personalmente creo que está prácticamente hecho, pero hasta que no llegue el comunicado oficial hay que dejar un pequeño margen.
Porque en el mercado de fichajes hemos aprendido una cosa:
un jugador no pertenece a su nuevo equipo hasta que firma, posa con la camiseta y el club lo hace oficial.





