La comparación entre Estêvão Willian y Lamine Yamal empieza a sonar con fuerza tras la gran actuación del brasileño, pero debemos poner los pies en la tierra. Sí, Estêvão tiene muchísimo talento. Sí, tiene un potencial enorme. Y sí, ayer jugó mejor que Lamine. Solo hay que ver el marcador. Y cómo supo aprovechar su momento. Pero una buena actuación no puede borrar la diferencia de trayectorias que existe entre ambos.
Estêvão todavía no se ha consolidado como titular en el Chelsea club al que está vinculado como gran promesa ni en el fútbol europeo de alto nivel. Apenas está dando sus primeros pasos como el que dice. Tiene todo el futuro por delante, pero aún es pronto para etiquetarlo. Podría convertirse en una estrella, sin duda, pero aún está en construcción.
Lamine Yamal, por el contrario, ya es una realidad. Debutó con solo 15 años en el FC Barcelona, empujado también por la situación económica del club, que obligó a mirar hacia la Masia. A pesar de su juventud, ha respondido con madurez, talento y responsabilidad. Con 18 años, no solo es titular habitual en el Barça, sino también en la selección española. En competiciones de máxima exigencia, Lamine ha demostrado personalidad, visión de juego y una zurda privilegiada.
¿Estêvão brilló más ayer? Sí. ¿Puede cambiar la balanza en el futuro? También. Si termina explotando en la Premier League y en Europa, no tengo problema en admitir que puede superar a Lamine. Pero hoy, por trayectoria, por regularidad, por experiencia en escenarios de alta presión y por lo que ya ha demostrado, me quedo con Lamine Yamal.
Y con esto no digo que Lamine sea el mejor jugador del mundo, porque no lo es. Comete errores, a veces falla en pases, toma decisiones arriesgadas o peca de juventud. Pero tiene un guante en el pie, un desequilibrio natural, y esa chispa que puede cambiar un partido en un instante.
Estêvão apunta alto, y lo mejor que nos puede pasar como aficionados al fútbol es que ambos se conviertan en referentes de una nueva generación. Pero por ahora, si tengo que elegir entre uno y otro, me quedo con el que ya ha demostrado quién es partido tras partido Lamine Yamal.





