Vinicius, la lupa mediática y el doble rasero en el Real Madrid
El Real Madrid venció ayer de manera contundente al Real Oviedo por 0-3, dejando buenas sensaciones futbolísticas y confirmando el buen arranque de temporada del conjunto blanco. Sin embargo, la prensa habla de la actitud de Vinicius Jr.
Y es que, a pesar de no ser titular, Vinicius volvió a estar en el centro del huracán por gestos, expresiones y reacciones que, en cualquier otro jugador, probablemente pasarían desapercibidas.
Durante el partido, mientras estaba en el banquillo, Vinicius fue blanco de cánticos y burlas desde la grada. En respuesta, una vez que salió, hizo gol, gesto a la grada con el dedo señalando “a Segunda”, provocando un nuevo aluvión de críticas.
Pero seamos sinceros: ¿realmente alguien se sorprende por esta actitud en Vinicius?
Estamos hablando de un jugador intenso, temperamental, de sangre caliente, que no se esconde ni se calla. Esto no es nuevo. La gente sabe perfectamente a quién puede provocar.
No es Mbappé que mantiene una actitud más fría y distante. Es Vinicius, y saben que si lo buscan, responde.
Y como si no fuera suficiente con el gesto, también se le critica por lo que hace en el banquillo
- Que si bostezó.
- Que si se rió.
- Que si no estaba “sufriendo” por no jugar.
¿De verdad estamos en ese punto? ¿Vamos a diseccionar cada movimiento facial de un jugador en el banquillo para juzgar su compromiso o su madurez?
Vinicius no tiene que pedir perdón por respirar.
Ni por sonreír, ni por estirarse, ni por no encajar en la narrativa que algunos pretenden imponerle.
Una de las cosas más evidentes y dolorosas para quienes seguimos el fútbol sin colores en los ojos es cómo ha cambiado el relato en torno a Vinicius desde la llegada de Mbappé.
Antes, muchas de las actitudes del brasileño sus protestas, su carácter, su energía explosiva eran defendidas desde los sectores más afines al Real Madrid.
Hoy, esas mismas actitudes son usadas como argumento para deslegitimarlo, para señalarlo como un problema.
En paralelo, cualquier jugada de Mbappé se magnifica.
Si Vinicius marca un gol, se comenta.
Si Mbappé da un pase correcto, es una obra maestra táctica.
El desequilibrio es evidente.
Con este panorama, y con un entorno cada vez más hostil incluso dentro del propio Bernabéu me da la sensación, de que esta podría ser la última temporada de Vinicius en el Real Madrid.
Y sería una auténtica pena.
Porque, te caiga mejor o peor, Vinicius es uno de los mejores jugadores del mundo.
Tiene regate, tiene velocidad, tiene carácter… y sí, también tiene defectos.
Estamos en una era donde la narrativa vende más que el juego, y Vinicius ha sido colocado en el centro del circo mediático.
Lo buscan, lo provocan, lo analizan, lo critican…





