Real Madrid 1-0 Osasuna
El Real Madrid arrancó su temporada liguera con una victoria por la mínima ante Osasuna (1-0). No fue un partido brillante, pero sí un estreno que deja detalles para analizar. Yo personalmente empecé a verlo en el minuto 40 de la primera parte, y aunque no pude observarlo completo, lo que vi me dejó buenas sensaciones .
El Real Madrid tiene jugadores de enorme calidad, eso nadie lo discute. Tocan bien la pelota, combinan con inteligencia y, al menos en esta primera impresión, me parecen mejor engranados que el año pasado. Sin embargo, sigo notando que falta algo más de espíritu colectivo en los metros finales. Da la sensación de que cada jugador busca la acción individual, la jugada que le haga brillar, y eso termina diluyendo la eficacia ofensiva. El fútbol moderno exige equipo más que nombres, y ahí el Madrid todavía tiene deberes.
El gol que dio la victoria llegó desde los once metros. Fue un penalti claro sobre Kylian Mbappé, y aquí quiero detenerme un momento, no se puede criticar al árbitro por todo. Si acierta, hay que reconocerlo. En este caso, la decisión fue correcta y justa. Es curioso cómo incluso los aciertos arbitrales son puestos en duda constantemente, cuando lo que deberíamos hacer es valorar que se aplique el reglamento con criterio.
Más allá del resultado, el debut de Franco Mastantuono fue uno de los grandes puntos positivos de la noche. Con tan solo 18 años, demostró madurez, temple y una sorprendente capacidad para proteger el balón. La camiseta del Real Madrid pesa mucho, y más en un debut oficial, pero él no se achicó. Dio la sensación de que puede convertirse en una pieza importante en el futuro, y eso ilusiona.
Si comparamos este Real Madrid con el Barcelona, creo que hoy por hoy la diferencia más clara está en la manera de entender el ataque. El Barça juega como un bloque, busca la portería rival desde la construcción colectiva, mientras que el Madrid apuesta más por el talento individual, confiando en que una genialidad marque la diferencia. Eso puede funcionar porque tienen jugadores capaces de decidir un partido en una acción, pero a lo largo de una temporada puede dejar dudas si no logran encontrar mayor cohesión.
En resumen, fue un debut solvente, victoria, portería a cero y buenas sensaciones de algunos jóvenes. Pero también un aviso, el Real Madrid necesita más “equipo” y menos individualismo si quiere competir de verdad con el Barcelona y con los grandes de Europa.





