El penalti de Araujo clara controversia y doble rasero arbitral
El penalti que cometió Ronald Araujo en el partido entre el Sevilla y el Barcelona está generando una oleada de debates. Cualquiera que lo analice con imparcialidad sin ser del Real Madrid, sin ser del Barcelona diría que fue un penalti evidente. Ahora bien como la acción involucra al Barça, hay quienes buscan excusas, interpretaciones distorsionadas o “tres pies al gato” como dicen.

Lo más grave es cómo se evalúa según los colores del club implicado. Si la misma jugada la hubieran pitado contra el Sevilla, dudo mucho que alguien saliera a cuestionarla. Muchos dirían: “es penalti, punto”. Pero como fue contra el Barça, de inmediato se lanzan teorías conspirativas, revisiones infinitas, comparaciones con jugadas muy distintas y una campaña mediática de desacreditación.
Ese doble rasero es vergonzoso. Se permite a defensas del Barça acciones que a otros jugadores se les sancionan sin dudar. Se desautoriza una imagen visual que para cualquier espectador objetivo es clara. Se intenta invertir la narrativa al repetir (muchas veces) hasta que parezcan verdad.
Mateu Lahoz, su papel y la indignación pública
Entra Mateu Lahoz al escenario, señalando que “hace mucho tiempo que no veía algo tan grave”. Esa frase resulta irónica cuando él mismo estuvo involucrado en decisiones polémicas a favor, como aquel penalti señalado a James por empujón a Modric. Que árbitros con historial de decisiones controversiales salgan a cuestionar el asunto cuando el implicado es el Barcelona resulta más que probable es predecible.
Por su parte, el exárbitro Iturralde González mas de lo mismo cuando el penalti es evidente. Ver cómo alguien niega lo que “se ve a simple vista” plantea interrogantes serios sobre la transparencia, la consistencia y la credibilidad del sistema arbitral actual y el de tiempo atrás.
Quienes defienden la sanción argumentan
- Se produjo contacto justo en la zona de caída.
- Araujo se adelantó con la pierna, obstaculizando la acción del atacante.
- No intervino el balón, lo que refuerza la infracción.
Pero los críticos responden:
- La caída fue exagerada, muy teatral
- No hubo claridad de que Araujo empujara con fuerza suficiente..
No es malo decir que es penalti. Tampoco es sensato negar lo evidente. Lo peor es que, con el escudo del Barcelona, algunos armen todo un movimiento para desprestigiar la imagen del Arbitro que hizo bien su trabajo. Eso va más allá del fútbol, toca la credibilidad del arbitraje, de los medios y de la afición.
Porque la labor del árbitro es tan humana como falible, pero su justicia debe ser firme, transparente y equitativa sin importar el equipo aunque visto lo visto no me extraña el miedo a pitar un penalti en contra de ellos.











