El Mundial de Clubes pintaba como el escenario ideal para una revancha, el Atlético de Madrid, con su espíritu de lucha y deseo de reivindicación frente al PSG, llegaba con la esperanza intacta. Pero lo que se vivió en ese partido trascendió el fútbol. decisiones arbitrales que de jugadas o goles. Y la sensación general fue que el colegiado no hizo bien su trabajo,
Un árbitro inesperadamente errático que desequilibró el partido con sus decisiones.
Jugadas clave manchadas por el arbitraje
En un club que vive del orgullo, el árbitro fue un adversario inesperado. Cada decisión inclinada prematuramente hacia el PSG fue un golpe emocional para los rojiblancos. ¿Cuántas faltas invisibles terminaron en faltas señaladas para el equipo contrario? ¿Cuánto tuvo que ver ese factor externo en el apagado reacción del Atlético? El fútbol tiene memoria… y las imágenes del partido del Mundial de Clubes con un sabor agridulce porque el Atlético en 45 minutos tiro 1 tiro a portería o ninguna no habia necesidad de empañar el partido.
Y el Mundial de Clubes, deja una sensación de derrota colectiva: cuando el árbitro es protagonista, pierde el fútbol, pierden los jugadores, pierden los aficionados.
Es momento de recordar que el VAR y el reglamento existen para proteger la integridad del juego, no para encubrir incoherencias. El Atlético, su afición, y los fans del fútbol merecen más que una derrota con sombras. Merecen justicia.





