Lamine Yamal: el niño que eligió a España y no merece tanto juicio
Tiene apenas 18 años, y ya vive la presión de un jugador de elite. Se llama Lamine Yamal, juega en el FC Barcelona, y ha decidido representar a España en lugar de Marruecos, un país con el que también tiene lazos de sangre. Podía haber optado por un camino más cómodo, pero eligió defender la selección de España, el país donde nació, creció y soñó con ser futbolista.
Y aun así, con toda esa carga, con todo lo que ha dado en tan poco tiempo… se le sigue criticando. Esta vez, por algo tan simple como una celebración tras marcar un gol.
Representar a una selección no es solo un tema deportivo. Es emocional, cultural, personal. Lamine eligió España, y lo hizo sabiendo que eso podría traerle críticas, juicios, y más presión. Pero lo hizo, porque quiere dejar huella en la historia de un país que ha apostado por él desde niño.
No importa si fue por interes, convicción, por corazón. El hecho es que eligió España. Y eso merece respeto.
En un partido reciente, Lamine celebró un gol . Con un gesto simbólico, quizá influenciado por la cultura moderna del fútbol, donde los jugadores expresan su personalidad. Pero en lugar de celebrarlo, se le juzgó con dureza. Algunos lo tacharon de arrogante, otros de inmaduro. Y lo peor es que, con solo 18 años, se espera de él el comportamiento de un veterano.
¿Desde cuándo celebrar un gol es motivo de escándalo?
La celebración. No era un grito de superioridad. Era simplemente un símbolo de autoestima, de confianza, de alegría. ¿Cuántas veces hemos pedido a los jóvenes que se valoren, que crean en ellos? Pues Lamine lo hizo. Y aún así, recibió más reproches y criticas.
No se le critica por lo que hace… sino por lo que representa: una nueva generación de futbolistas que no piden permiso para brillar.
A Lamine se le mide con una vara injusta. Cada partido que no marca es un fracaso. Cada gesto es malinterpretado. Cada silencio, un “problema”. Y eso, con apenas 18 años (recién cumplidos). ¿De verdad creemos que esta es la forma correcta de acompañar a un joven talento?
El fútbol español tiene entre sus manos a un jugador diferente. Un jugador con desborde, valentía, inteligencia. Pero si seguimos así, si continuamos buscando los tres pies al gato, vamos a quemarlo antes de tiempo. Y eso sí que sería un fracaso.
Lamine Yamal es español. Es joven. Es talentoso. Y es humano. Comete errores, claro. Pero también regala magia. Tiene derecho a expresarse, a celebrar, a equivocarse. Y nosotros, como aficionados, tenemos el deber de protegerlo, de animarlo, de no juzgarlo por ser valiente en un mundo que premia la mediocridad.
No apaguemos su luz. Dejemos que el niño que eligió a España, que desafía defensas y prejuicios por igual, siga creciendo con libertad.





