tlético de Madrid vs Alavés en Mendizorroza Un duelo vital para calmar las aguas
El Atlético de Madrid se juega mucho más que tres puntos esta tarde en Mendizorroza. El equipo del Cholo Simeone visita al Deportivo Alavés en la tercera jornada de La Liga con la obligación de ganar, tras un inicio de campeonato que ha dejado más dudas que certezas.
El Atlético, que se ha reforzado considerablemente durante el verano, aún no ha conseguido una victoria en las primeras dos jornadas. Hoy, la presión es máxima. Y no solo por la necesidad de puntuar, sino porque el ambiente entre los aficionados comienza a dividirse peligrosamente.
El estadio de Mendizorroza nunca ha sido un escenario cómodo para los rojiblancos. De hecho, en sus últimas tres visitas ligueras al campo del Alavés, el Atlético no ha logrado ganar, dos derrotas y un empate lo demuestran. Hoy, tiene que cambiar si el equipo quiere evitar una tormenta.
El Alavés llega al encuentro con tres puntos, victoria en la primera jornada frente al Levante y derrota por la mínima ante el Betis fuera de casa. Un equipo serio, bien armado, que en casa se hace fuerte y al que el Atlético no puede subestimar.
El problema no está solo en el césped. La afición colchonera está dividida en al menos cuatro sectores bien marcados:
- 🟥 Fieles al Cholo y al Atlético: pase lo que pase, ganen o pierdan, apoyan tanto al club como a su técnico histórico.
- 🟨 Apoyan al Atlético, pero dudan del Cholo: reconocen todo lo logrado, pero el estilo actual ya no convence.
- 🟦 Defienden al club, pero creen que el ciclo del Cholo ha terminado: respetan el pasado, pero piden una nueva era.
- 🟩 Identifican al Atlético únicamente con Simeone: creen que sin él, el club perdería su identidad.
Esta fragmentación hace que cada partido se viva con una tensión añadida. Hoy, una victoria podría calmar las aguas, devolver algo de unidad y permitir que se hable de fútbol.
Hoy no se trata solo de sumar puntos, sino de reconstruir la confianza, de demostrar que el proyecto, que los refuerzos tienen sentido, y que el Atlético sigue siendo un equipo temido y competitivo.
Ganar esta tarde en Mendizorroza sería apagar fuegos, acallar críticas y volver a creer. Perder, en cambio, podría ser el inicio de una crisis interna mucho más profunda de lo que parece desde fuera.





