La Lesión de Carvajal y la Hipocresía en el Fútbol
Dani Carvajal se lesionó recientemente y, como era de esperarse en estos tiempos de redes sociales y rivalidades desmedidas, no tardaron en aparecer los que celebran su baja. Entiendo la rivalidad. Entiendo la pasión. Pero una cosa es el juego y otra muy distinta es alegrarse por el sufrimiento físico de un profesional. Eso nunca es sano, ni ético, ni humano.
Más preocupante aún es cómo, en medio de esta situación, hay quienes están señalando al propio Carvajal como culpable. ¿Culpable de qué? ¿De haber respondido a quien faltó al respeto a compañeros de profesión desde una plataforma como la Kings League? No confundamos las cosas. El que inició el conflicto no fue Carvajal. El problema vino de alguien que no supo callar, que no entendió dónde está el límite, y que parece más preocupado por generar polémica fuera del campo que por rendir dentro de él.
Si no sabes contestar con respeto, si no estás preparado para lo que viene después de provocar, entonces no hables. Porque cuando lo haces, vas a encontrar respuesta. Y eso fue lo que pasó.
Muchos están empeñados en pintar a Carvajal como el «malo de la película», pero la realidad es otra, aquí el que se equivocó fue quien no habló durante la semana al Clásico. Y si a eso le sumamos a un padre que no calla ni debajo del agua, tenemos una combinación perfecta para incendiar el ambiente.
“Solo tiene 18 años”, dicen. Perfecto, entonces que se dedique a jugar y a aprender. Porque si ya tiene edad para faltar el respeto, también la tiene para aceptar las consecuencias. Algunos afirman que sufre de pubalgia y que por eso no está al 100%. Pues bien, si no está en condiciones, que no juegue. Pero si está en el campo, debe responder como profesional. La autocrítica, por ahora, brilla por su ausencia.
Este tipo de actitudes pueden tener consecuencias más allá del terreno de juego. Incluso a nivel marketing, cuando la imagen pública comienza a deteriorarse, las marcas también se alejan.
Están alimentando un monstruo. Y no estamos hablando de un Messi, que lo demostraba dentro y fuera del campo. Hablamos de un jugador joven, talentoso, pero al que se está elevando a los altares por cada regate, cada intento de desborde… aunque luego desaparezca.
Y lo más triste de todo es que muchos de los que hoy celebran la lesión de Carvajal aunque él no lo haga, sí lo hacen sus aficionados son los mismos que días antes se indignaban porque otros se burlaban de la lesión de Gavi. ¿Dónde está la coherencia? ¿Dónde está la empatía?
Esto no es rivalidad. Esto es hipocresía. Y es, sencillamente, vergonzoso.





