El Clásico Un Barça Sin Ideas, y Lamine Yamal Desconectado de la Realidad
Ayer se disputó el Clásico, y lo cierto es que el FC Barcelona lleva semanas sin terminar de jugar bien. En defensa, el equipo sufre demasiado, y para mí, la marcha de Íñigo Martínez junto con la ausencia de Raphinha en la delantera por lesión están pasando factura. Son jugadores clave que hoy en día no tienen un reemplazo a la altura.
El partido terminó 2-1 a favor del Real Madrid, pero perfectamente pudo haber sido más. El gol anulado a Mbappé en el primer tiempo no era fuera de juego. Tardaron más de cinco minutos en sacar el famoso «frame», dejando en evidencia una vez más que el VAR no es más que una pantomima. Luego, en el segundo gol del Madrid, fue gol no hubo falta ni nada.
Estamos hablando de los mismos equipos que, cuando pierde, buscan excusas por todo, cada penalti es robo, cada gol del rival tiene que ser anulado. Se agarran a cualquier detalle, aunque sea que alguien sopló en el área o pisó una uña. Ayer, el Barcelona no perdió por el árbitro. Perdió porque no jugó a nada.
Y también perdió porque su máxima promesa, Lamine Yamal, se pasó la semana calentando al rival. Fue uno de los principales responsables de que el Madrid saliera con más ganas. Sus declaraciones fueron desafortunadas, fuera de lugar, impropias de un profesional. Y en el partido, simplemente no apareció.
¿Y la excusa cuál es? ¿Que tiene 18 años? No, tener 18 no te da carta blanca. Debe pensar, no provocar, y entender que todo acto tiene consecuencias. Carvajal se lo recriminó en el campo, y es normal. ¿Qué esperaban, que lo aplaudieran? ¿Después de toda la semana pinchando? Y cuando llegó el momento de la verdad, en lugar de agachar las orejas y entrar al vestuario, se envalentonó con Courtois que le saca dos cabezas y con Vinicius con este ultimo es mas facil.
Todo lo que ha hecho Lamine no tiene sentido. Él mismo buscó ese ambiente y luego se escondió. Si este Barcelona tuviera un Puyol, alguien que pusiera orden, este chico dejaría de hacer tonterías.
Pero no solo es él antes del partido, su padre publicó en redes “Yo cocino aquí y mi hijo se los cocina allí”. Y cuando no salió como querían, subió otra: “Menos mal que solo tiene 18 años. Nos vemos a la vuelta”. El problema es que, en las últimas semanas, Lamine ha sido más protagonista fuera del campo que dentro… y si sigue así, creyéndose una superestrella antes de tiempo, a la vuelta estará en el banquillo. Y Rony le habrá ganado el sitio.
El Barça también perdió por su culpa. Él encendió al Madrid y luego no dio la cara. Y si su entorno no se lo hace ver, si nadie se sienta a hablar con él en serio, lo que ocurrirá es que todos le reirán las gracias… hasta que el personaje que está creando se coma al futbolista. Y cuando eso pase, vendrán los lloros.
Debe centrarse en el fútbol. Pero luego lo ves en la Kings League con Ibai diciendo que “Ibai fue porque iba yo”. ¿En serio? Una muestra más de lo desconectado que está. Puede que vaya yo porque juega en el Barcelona, sí, pero no porque sea una leyenda aún. Ibai ya era un gran streamer cuando Lamine no era ni conocido. No necesita codearse con grandes futbolistas para validar su carrera. Y cuando lo hizo, fue con uno de los más grandes de la historia… y lo hizo con humildad.
Eso es lo que le falta a Lamine humildad y autocrítica.
Y sí, es cierto que el programa de la Kings League pudo influir. Pero Lamine es muy joven para estar metido de lleno en el mundo digital. Su fama se la ha dado el fútbol, y no debería desviarse de ese foco. Solo espero que el personaje no termine devorando al futbolista.





