Raphinha, el más ignorado del Barça… y el más decisivo
Ayer el FC Barcelona venció 2-0 al Osasuna, con goles de un jugador que ya no debería necesitar presentación, Raphinha. Porque si hay algo que quedó claro en este partido, es que el brasileño es un futbolista determinante. No solo marcó, sino que se echó el equipo a la espalda en los momentos clave, guiando al Barça con personalidad, inteligencia y efectividad. Y aun así, volvió a ser ninguneado.
Mientras los focos, los titulares y el premio al MVP se lo llevaron otros, Raphinha firmó otra noche de esas que valen puntos, que valen puestos en la tabla. Pero claro, en este club y en esta liga lo que vende es el marketing.
Lamine Yamal es un fenómeno, eso nadie lo discute. Tiene calidad, desborde, descaro… pero aún le falta. No todo regate sirve. A veces la jugada pide pausa, pase o remate, y él, por querer adornar, lo desperdicia. Ayer, incluso, se escuchó desde el campo a jugadores del Osasuna diciéndole “¡Así no, Lamine!” por tirarse en el área. Pero como el marketing manda más que el análisis, los regates para TikTok valen más que un gol o una asistencia efectiva.
Y así, Raphinha, el verdadero MVP del partido, sigue siendo ignorado por parte de su afición, por su club y por el relato mediático. ¿La asistencia de Pedri? También quedó fuera del foco. ¿Los goles del brasileño? Invisible. El premio al mejor jugador, sin embargo, fue para quien más marketing, no para quien realmente marcó la diferencia.
Pero el problema no es solo del Barça. Es un reflejo del fútbol moderno, donde lo deportivo va cediendo terreno ante lo comercial. Lo vimos en la última gala del Balón de Oro, puro show, pura pose, puro guion. Lo deportivo pesa, sí, pero no tanto como debería. Y en este juego de intereses, muchos grandes jugadores están quedando tapados.
Y si entramos en el tema del arbitraje, mejor respirar hondo. El gol anulado al Barça es discutible, pero al menos puede justificarse por el reglamento. Sin embargo, lo que ocurrió con el gol del Osasuna fue mucho más grave, una acción con una falta clarísima, un penalti, que tiró al jugador al suelo tras un contacto directo que acabó afectando al portero que no atajó bien la pelota, conclusión falta al portero. A pesar de lo evidente, el VAR ni siquiera revisó la jugada en profundidad. Y como si fuera un tema menor, la televisión apenas lo comentó, pasó página rápidamente, ignorando por completo una acción que merecía análisis y atención. Así, el fútbol pierde credibilidad.
Así es como se va transformando el fútbol, más pantalla, menos campo, más imagen, menos juego, más marketing, menos justicia. Y en ese mundo, los Raphinha acaban invisibles, mientras se aplaude más un highlight de Instagram que una actuación decisiva de verdad.
Y no es solo LaLiga. Es el fútbol, en general. Se está perdiendo el foco. Ojalá no lo olvidemos, lo que decide partidos no es el hype, es el rendimiento.





