Ya tenemos campeón de La Liga: el FC Barcelona. Un equipo que al comienzo de temporada muy pocos consideraban serio candidato al título. Frente a ellos, el Real Madrid, reforzado con la llegada estelar de Kylian Mbappé, parecía preparado para dominar todas las competiciones. Sin embargo, quien se ha llevado los grandes trofeos ha sido el Barcelona, un grupo de jóvenes —muchos de ellos formados en la cantera— que demostraron tener hambre de gloria y el carácter necesario para liderar el equipo en los momentos clave.
Uno de los nombres más mencionados esta temporada es el de Lamine Yamal. A sus apenas 17 años, ha enamorado no solo a la afición culé, sino también a toda España. Aunque algunos ya lo mencionan como futuro Balón de Oro, es importante recordar que aún es muy joven, y el camino hacia ese reconocimiento es largo. Sin embargo, si mantiene este nivel, su futuro será brillante. Otro pilar fundamental ha sido Pedri, quien para mí ha sido el mejor jugador del Barcelona junto a Raphinha. Pedri ha jugado con inteligencia, equilibrio y clase, ha sido el motor del equipo en muchas fases del campeonato.
Raphinha también merece una mención especial. Si el Barça hubiera alcanzado la final de la Champions, habría sido un claro candidato al Balón de Oro junto a Pedri. Lewandowski, apodado “el abuelo” al inicio del curso, ha demostrado por qué sigue siendo indispensable. Su experiencia, goles y presencia han aportado muchos puntos vitales al equipo. En portería, Szczęsny ha rendido a un nivel muy alto y ha sido decisivo.
La defensa también ha sido protagonista. Pau Cubarsí, con solo 18 años, ha mostrado una madurez sorprendente, aunque aún tiene aspectos por pulir. Con esa actitud y talento, está llamado a hacer historia en el club. Alejandro Balde, con un rendimiento excelente, ha sido uno de los mejores laterales del campeonato. Araujo, pese a su error en Champions, ha hecho una temporada sólida; no puede responsabilizársele por completo de esa eliminación. Iñigo Martínez ha tenido un rendimiento notable, Christensen ha cumplido cuando ha tenido minutos, y Koundé, jugando por la banda de Lamine, ha sido otra de las grandes piezas de la defensa.
Eric Garcia, aunque ha jugado poco, ha respondido con firmeza cuando se le ha necesitado. En cuanto a Gavi, es quizá una de las notas más baja del equipo. Tras su lesión, no ha recuperado su mejor versión, y aunque los resultados han acompañado, su temporada no ha sido positiva. Fermín López ha sido una especie de revulsivo: tan pronto revoluciona un partido como pasa desapercibido, pero en balance general, ha sumado más que restado. Casadó, canterano con corazón culé, también dejó buenas sensaciones antes de lesionarse.
Dani Olmo, cuando está inspirado, puede marcar la diferencia, aunque sus continuas lesiones han limitado su impacto. Frenkie de Jong fue una incógnita al principio, pero ha terminado el curso con una gran aportación. Ferran Torres, muy criticado al inicio, ha mejorado y ha sido clave en varios encuentros. En el caso de Ansu Fati, todo apunta a que el club le ha dado minutos para aumentar su valor de mercado de cara a una posible venta. Las lesiones han mermado al jugador que una vez deslumbró al mundo.
Pau Víctor ha mostrado destellos interesantes, aunque necesita más minutos para consolidarse. En cuanto al banquillo, Hansi Flick ha llegado al club entre dudas y polémicas, especialmente después de la salida de Xavi Hernández. Sus declaraciones iniciales fueron criticadas, pero ha terminado silenciando a todos: campeón de Liga, Copa del Rey y a punto de llegar a la final de la Champions. No ha ganado ese último título, pero ha demostrado que con este equipo sí se puede soñar. Su gestión ha dejado claro que el cambio fue acertado y que el proyecto del Barça tiene futuro.





