Yo soy bastante crítica con Lamine Yamal. Y me parece un jugador espectacular y precisamente porque sé de lo que es capaz, muchas veces soy la primera en exigirle más. Cuando considero que no está al 100 %, lo digo, y cuando creo que hace un mal partido, también lo critico. Para mí, admirar a un futbolista no significa tener que justificar absolutamente todo lo que hace.
Pero hay algo que sinceramente me cuesta entender. Después de que España haya ganado el Mundial, ver a determinados sectores del fútbol español y a aficionados españoles defendiendo antes el Balón de Oro para Kylian Mbappé que para Lamine me resulta, como mínimo, bastante triste. No porque por ser español haya que regalarle el premio yo misma he dicho muchas veces que el Balón de Oro debería ganarlo simplemente quien haya sido el mejor, sino porque alrededor de Lamine parece existir una necesidad constante de cuestionar incluso algo tan básico como su españolidad.
Todavía aparecen comentarios diciendo: “Lamine no es español”, o recordando aquel vídeo en el que se ríe después de la eliminación de España contra Marruecos. Sí, el vídeo existe. Podemos interpretarlo, criticarlo o considerar que estuvo mejor o peor. Pero Lamine era prácticamente un niño y, sobre todo, cuando llegó el momento de tomar una decisión importante, eligió jugar con España.
Podía haber elegido Marruecos por sus raíces familiares, pero eligió representar a la selección española. Y desde entonces ha vestido su camiseta, ha defendido a España sobre el terreno de juego y ha terminado siendo campeón del mundo con España.
Lamine nació en España. Barcelona está en España. Se ha criado aquí y ha elegido representar deportivamente a España. Por mucho que a algunos les moleste por su apellido, por sus raíces o por el origen de su familia, eso no lo convierte en menos español que cualquier otro jugador de la selección.
Y ahí es donde creo que tenemos un problema.
Podemos criticar su fútbol todo lo que queramos. Yo lo hago. Podemos decir que Raphinha ha sido mejor en el Barcelona, que Rodri realizó un Mundial más importante o que Lamine todavía necesita mejorar muchísimo para acercarse a los grandes nombres de la historia. Todo eso es debate futbolístico y precisamente ahí está la gracia de este deporte.
Pero una cosa es discutir si Lamine merece el Balón de Oro y otra cuestionar que sea español.
A mí no me gustaría que Lamine ganase un Balón de Oro simplemente porque lleva la camiseta de España. Si Mbappé ha realizado una temporada mejor, que lo gane Mbappé. Si ha sido mejor Raphinha, que lo gane Raphinha. Y si ha sido otro futbolista, que se lo lleve ese otro futbolista. Precisamente porque llevo tiempo criticando el marketing alrededor del premio, sería contradictorio pedir que se lo regalaran a Lamine por su nacionalidad.
Pero también me resulta curioso que un chico nacido aquí, formado aquí y que pudo elegir otra selección y decidió representar a España, tenga que estar constantemente demostrando que es suficientemente español para algunos.
Cuando marca con España, el gol cuenta para España.
Cuando España gana, el título es de España.
Cuando levanta un Mundial, aparece en el palmarés de España.
Entonces, ¿por qué cuando llega el momento de hablar de él aparecen nuevamente sus orígenes?
España debería sentirse orgullosa de tener futbolistas como Lamine Yamal, igual que debería sentirse orgullosa de cualquier jugador que vista esa camiseta y la defienda con compromiso. Sus padres pueden haber nacido donde sea, eso forma parte de su historia personal, no debería utilizarse para decidir cuánto de español es.
Y quizá esa sea una de las cosas más tristes de nuestro fútbol: tenemos a uno de los mayores talentos jóvenes del mundo, campeón del mundo con España, y mientras fuera muchos desearían tenerlo en su selección, aquí todavía hay gente discutiendo si es suficientemente español.
Yo seguiré criticando a Lamine cuando juegue mal. Seguiré diciendo que tiene que mejorar cuando considere que debe hacerlo y tampoco voy a convertir cada regate suyo en una obra de arte simplemente porque tenga 19 años.
Pero también diré lo contrario cuando corresponda.
Lamine Yamal eligió España, juega para España y ha sido campeón del mundo con España. Puedes discutir si merece el Balón de Oro, puedes preferir a Mbappé y puedes criticar todos sus partidos. Pero negar que es español por el origen de su familia ya no es hablar de fútbol.




