El Balón de Oro premia cada año al jugador más destacado del mundo. Y aunque Lamine Yamal ha impresionado con su enorme talento, sus estadísticas actuales nos obligan a hacer una pausa. ¿Es realmente justo posicionarlo al nivel de figuras como Cristiano Ronaldo en 2013 o incluso Dembélé en la presente temporada? Vamos a analizarlo.
En 2013, Cristiano Ronaldo no ganó títulos importantes con su club, pero su impacto individual fue tan abrumador que nadie dudó de su candidatura. Marcó 69 goles en 59 partidos, sumó 15 asistencias y fue determinante tanto en Champions como en las eliminatorias del Mundial con Portugal. No se trató de un año de trofeos, sino de un año de dominio absoluto, con un promedio superior a 1,1 goles por partido. Fue un jugador que definía cada partido por sí solo.
Ahora, veamos a Lamine Yamal en 2025. El joven del FC Barcelona ha firmado una temporada fantástica, con 18 goles y 25 asistencias en 55 partidos. Es una cifra excelente, especialmente para un futbolista de solo 17 años. Pero aún así, es casi la mitad de la producción que ofreció Cristiano en su mejor año. Yamal ha destacado, pero en muchos partidos su influencia no ha sido decisiva. A menudo deslumbra por su regate, su visión y sus detalles técnicos, pero le falta todavía ese nivel de «letalidad» que define a los mejores del mundo.
Por otro lado, Ousmane Dembélé ha tenido una temporada muy sólida con el PSG. Ha anotado 33 goles y repartido 15 asistencias, sumando un total de 48 participaciones en goles. Además, fue clave en la conquista de la Champions League, la Ligue 1 y la Copa de Francia. No solo ha tenido números superiores a Yamal, sino que ha brillado en los momentos clave, como la final europea. Eso tiene un peso enorme en una votación como la del Balón de Oro.
¿Y qué diferencia todo esto de Lamine Yamal? Su edad, su impacto mediático, y su potencial futuro. Nadie duda de que será una estrella por muchos años, pero el Balón de Oro no debe entregarse por lo que promete alguien. Yamal tiene mucho por ofrecer, pero aún no está en ese nivel donde su rendimiento es tan superior que no pueda ser ignorado.
Conclusión: Lamine Yamal es una joya. Pero si se otorga el Balón de Oro en 2025, debe basarse en méritos individuales y decisivos. Y por ahora, jugadores como Cristiano Ronaldo en 2013 o Dembélé en 2025 han hecho más para merecerlo. El talento de Yamal no se discute, pero el premio más prestigioso del fútbol mundial exige más que juventud y brillantez: exige dominio total, impacto determinante y números que no admitan debate.





