Hoy vamos a hablar del Atlético de Madrid, un equipo que ha terminado tercero en La Liga 2024/2025. Como cada temporada, el objetivo parece ser siempre el mismo: clasificarse para la Champions League. ¿Habéis visto la película «El Día de la Marmota»? Pues bien, podría describir perfectamente las campañas del Atlético año tras año. Es un bucle repetitivo en el que el equipo parece estar atrapado. Si bien es justo reconocer todo lo que ha construido Diego Pablo Simeone durante su etapa como técnico, también es necesario hacer autocrítica y reconocer cuándo es momento de dar un paso más o cambiar el rumbo.
En Champions League, el Atlético tuvo una oportunidad clara para eliminar al Real Madrid. En vez de apostar por un juego ambicioso y ofensivo, prefirió esperar a los penaltis, jugarse todo a cara o cruz. Ya sabemos cómo suelen terminar esas apuestas cuando enfrente está un rival acostumbrado a esos escenarios. En Copa del Rey, la historia se repitió frente al Barcelona. Tal vez el Barça mostró algo más de fútbol, pero la actitud del Atlético fue conservadora: salir a defender y esperar un milagro. Esa mentalidad, una vez más, condenó al equipo.
Muchos argumentan que el Atlético no puede competir en igualdad de condiciones por presupuesto. Pero esa excusa se cae por sí sola. El FC Barcelona tampoco tiene el mismo poder económico que el Real Madrid, y sin embargo, ha ganado Liga y Copa con una plantilla joven y renovada. Todo depende de cómo se cree, de cómo se juegue y de la ambición. El Arsenal, con cero Champions en su palmarés, fue valiente frente al Madrid y logró imponerse jugando al fútbol. Equipos como el Oporto en 2004, el Celtic, el Aston Villa, el Steaua Bucarest, el Estrella Roja o el Borussia Dortmund se hicieron grandes en la adversidad. No tenían más recursos, pero tenían otra mentalidad, y fueron campeones de Europa.
El problema del Atlético es que cuando llega la gran cita, en lugar de hacerse grande, se hace pequeño. Un ejemplo claro fue aquel partido ante el PSG en el que el equipo pasó el 99% del tiempo defendiendo. Esa vez ganaron, sí, pero generalmente ese tipo de partidos se pierden. Si te pasas todo el encuentro metido en tu campo, tarde o temprano el rival encuentra el gol. Esa actitud conservadora, ese miedo a perder, es lo que impide al Atlético crecer de verdad en Europa.
En su historia, el Atlético de Madrid ha ganado 11 Ligas, de las cuales dos fueron con Simeone. También conquistó la Copa del Rey (2012/13), la Supercopa de España (2014), dos UEFA Europa League (2011/12 y 2017/18), y dos Supercopas de Europa (2012 y 2018). Son títulos importantes, y el trabajo de Simeone ha sido admirable. Ha devuelto al club una identidad, ha construido una mentalidad fuerte… pero todo tiene un ciclo, y tal vez sea momento de preguntarse si ese ciclo ha llegado a su fin o necesita reinventarse.
La actual temporada también ha estado marcada por decisiones cuestionables. Griezmann ha tenido una temporada muy por debajo de lo esperado y aun así se le ha renovado. Riquelme, uno de los talentos más interesantes, se marcha del club. Y no sería raro en 1 año o 2 ver cómo Julián Álvarez también acaba saliendo, víctima de un sistema de juego que no favorece a los jugadores ofensivos. El modelo actual sirve para asegurar la participación en Champions, pero no para pelear de verdad en Europa. En muchos partidos se ve lo mismo: un gol a favor y a defender con todo. Y en el fútbol moderno, eso ya no basta.
Si la próxima temporada ni Real Madrid ni Barcelona luchan por la liga, probablemente el Atlético aprovechará la ocasión. Pero si hablamos de Champions League, es mejor olvidarse por ahora. Con la estrategia actual, es casi imposible soñar en grande.





