Cinco días después de la final: Argentina no perdió por un complot, perdió porque España fue mejor
Han pasado cinco días desde la final del Mundial y todavía seguimos escuchando todo tipo de argumentos sobre lo ocurrido. Que si «nos robaron la Copa», que si hubo intereses para que España fuera campeona, que si la FIFA quiso compensar supuestos favoritismos anteriores e incluso teorías conspiratorias que intentan explicar fuera del terreno de juego lo que, en mi opinión, tiene una explicación mucho más sencilla: Argentina no supo jugarle a España aquella final.
Y quiero dejar algo claro antes de continuar. Todo mi respeto hacia Argentina, un país increíble con el que España comparte muchísimo, también culturalmente, y hacia una selección que hizo un gran Mundial para llegar hasta la final.
Pero precisamente respetar a Argentina no significa que tengamos que aceptar cualquier explicación sobre su derrota.
Antes de hablar de robos, hablemos de fútbol
Se puede discutir sobre el árbitro, sobre el VAR y sobre cualquier decisión polémica. Eso forma parte del fútbol.
Pero antes de hablar de conspiraciones deberíamos hacernos una pregunta mucho más sencilla:
¿Qué hizo Argentina futbolísticamente para ganar aquella final?
Porque España tuvo el balón, generó peligro y buscó la portería argentina.
Argentina, en cambio, prácticamente no consiguió inquietar la portería española.
Y cuando llegas a una final de un Mundial puedes tener toda la garra del mundo, defender extraordinariamente bien y competir hasta el último segundo, pero existe una realidad difícil de ignorar:
para ganar un partido también tienes que atacar.
Podríamos exagerarlo diciendo que Unai Simón podría haberse quedado sentado tranquilamente durante buena parte del encuentro.
Y precisamente eso resume uno de los grandes problemas que tuvo Argentina.
Le sobró corazón.
Le sobró intensidad.
Le sobró carácter.
Pero aquella noche le faltó fútbol ofensivo.
Argentina tenía a Messi, pero Argentina no puede ser solamente Messi
Argentina tenía sobre el terreno de juego a uno de los mejores futbolistas de toda la historia.
Lionel Messi.
Quizá incluso el mejor.
Pero existe un problema cuando una selección deposita demasiadas esperanzas en que un solo futbolista encuentre constantemente la solución.
Argentina no es solamente Messi.
Una selección campeona necesita que aparezcan diferentes jugadores.
Necesita alternativas.
Necesita un plan cuando su principal estrella no consigue encontrar espacios.
Y ahí creo que estuvo una de las grandes diferencias entre España y Argentina.
España jugó como un equipo.
No necesitó que un único futbolista resolviera absolutamente todo.
Si uno no aparecía, aparecía otro.
Si un jugador tenía un mal partido, el equipo seguía funcionando.
Argentina, en cambio, dio durante muchos momentos la sensación de esperar demasiado de Messi.
Pero ningún futbolista, ni siquiera Messi, puede ganar siempre un Mundial prácticamente solo.
¿Y el supuesto robo?
Aquí es donde encuentro una enorme contradicción.
Se habla de que Argentina fue perjudicada y de que supuestamente existían intereses para que España levantara la Copa.
Pero España también tuvo decisiones arbitrales muy discutidas en su contra.
Hubo goles anulados que generaron una enorme polémica y decisiones del VAR que perfectamente pueden debatirse.
Entonces, si realmente existía ese supuesto plan perfectamente organizado para hacer campeona a España, resulta bastante extraño pensar que el mismo sistema iba a complicarle el partido anulándole acciones decisivas.
Por eso creo que debemos diferenciar dos cosas.
Una cosa es decir:
«Creo que el árbitro se equivocó.»
Perfectamente debatible.
Y otra completamente diferente:
«Existía un complot para decidir quién tenía que ganar el Mundial.»
Eso necesita pruebas.
No teorías de redes sociales.
“La FIFA obligó a Argentina a perder”
Entre las teorías que han circulado después de la final aparece incluso la idea de que supuestamente «la FIFA obligó a Argentina a perder para compensar las acusaciones de favoritismo recibidas durante el torneo».
¿Pero cómo se obliga exactamente a una selección a perder?
¿Impidiéndole tirar a portería?
Porque ahí está precisamente el problema de esta teoría.
Antes de buscar una explicación en despachos, conspiraciones internacionales o intereses ocultos, quizá deberíamos analizar simplemente lo que ocurrió durante los 90 minutos.
Argentina tuvo enormes dificultades para generar peligro.
Y eso no lo provoca una conspiración.
Eso ocurre porque tu rival consigue anularte futbolísticamente.
España hizo precisamente eso.
“Los fuegos artificiales eran azules y blancos”
También he leído argumentos relacionados incluso con los colores utilizados en celebraciones o fuegos artificiales.
Y aquí creo que estamos entrando ya en un terreno en el que cualquier detalle puede utilizarse para construir una teoría si previamente hemos decidido creer en ella.
Si buscas desesperadamente señales de una conspiración, probablemente acabarás encontrándolas en cualquier cosa.
Un color.
Una imagen.
Una decisión arbitral.
Una declaración.
Una cámara enfocando a determinada persona.
Pero juntar coincidencias no convierte automáticamente una teoría en realidad.
“La UEFA presionó a Infantino para que España fuera campeona”
Otra teoría afirma que supuestamente la UEFA habría presionado a Gianni Infantino para favorecer una victoria española.
De nuevo, la pregunta debería ser:
¿Dónde están las pruebas?
Porque antes de hablar de despachos deberíamos hablar del césped.
Y sobre el césped ocurrió algo bastante evidente:
España consiguió imponer su fútbol y Argentina no encontró la manera de responder ofensivamente.
Puedes discutir una falta.
Puedes discutir un fuera de juego.
Puedes discutir una decisión del VAR.
Eso es fútbol.
Pero si prácticamente no generas ocasiones claras durante una final, resulta muy difícil explicar posteriormente la derrota únicamente mediante un supuesto robo.
Argentina no necesita estas excusas
Y quizá esta sea mi mayor reflexión después de todo lo ocurrido.
Argentina es demasiado grande para necesitar estas excusas.
Es una de las selecciones más importantes de la historia.
Ha tenido a Maradona.
Ha tenido y sigue teniendo a Messi.
Ha levantado Mundiales y ha protagonizado algunos de los momentos más importantes que ha dado este deporte.
Por eso precisamente creo que reconocer una derrota no debería disminuir su grandeza.
Argentina llegó a una final del Mundial.
Eso ya tiene un mérito enorme.
Pero llegó el día decisivo y España fue mejor.
No pasa nada por reconocerlo.
El fútbol también consiste en perder.
No siempre tiene que existir una conspiración
Quizá deberíamos reflexionar sobre algo.
Cuando gana nuestro equipo, normalmente hablamos de fútbol.
Cuando pierde, empezamos a buscar explicaciones externas.
El árbitro.
El VAR.
La FIFA.
La UEFA.
Infantino.
Los intereses económicos.
Hasta los fuegos artificiales.
Pero a veces la explicación más sencilla es también la correcta:
el rival jugó mejor.
Argentina tuvo garra, corazón y carácter.
España tuvo todo eso y, además, encontró mejores soluciones futbolísticas.
Por eso ganó.
¿Podemos discutir decisiones arbitrales?
Por supuesto.
¿Podemos pensar que hubo errores?
También.
Pero afirmar que existió una conspiración para impedir que Argentina fuera campeona requiere algo mucho más importante que sospechas:
requiere pruebas.
Y mientras esas pruebas no existan, yo prefiero quedarme con lo que vimos sobre el césped.
España fue superior.
Argentina no encontró respuestas.
Y una selección que apenas consigue amenazar la portería rival durante una final difícilmente puede explicar toda su derrota hablando únicamente de un robo.
Argentina no perdió porque alguien decidiera desde un despacho que España tenía que ser campeona. Argentina perdió porque, cuando llegó el partido más importante del Mundial, España supo jugarle mejor.
Y quizá aceptar eso sea mucho más respetuoso con el fútbol que buscar una conspiración para explicar cada derrota.




