¿La profecía del Real Madrid se repite? Un déjà vu con tintes de 2015
Dicen que la historia no se repite, pero a veces rima. Y si algo parece estar ocurriendo en el Real Madrid esta temporada, es que la historia de 2015 está cobrando vida con una similitud inquietante.
En aquella temporada, Carlo Ancelotti fue destituido como entrenador del Real Madrid tras no conseguir ningún título, a pesar de que su equipo había mostrado un gran nivel de juego durante muchos tramos del curso. Fue una decisión polémica, como suelen serlo casi todas las decisiones que se toman en un club donde solo vale ganar.
En su lugar llegó Rafa Benítez, quien duró apenas siete meses en el banquillo blanco. Su estilo, su falta de conexión con el vestuario y una serie de resultados irregulares provocaron su salida. Fue entonces cuando, en un movimiento inesperado, el club puso al mando a Zinedine Zidane. Sin experiencia previa dirigiendo a un equipo de élite, el francés asumió el reto con naturalidad… y lo cambió todo. El Real Madrid, eliminado ya de la Copa del Rey por una alineación indebida bajo el mando de Benítez, se centró en la Champions. ¿El resultado? Campeones de Europa en 2016. Fue el inicio de una era gloriosa.
Ahora, casi una década después, los paralelismos son inquietantes. Ancelotti, nuevamente, es destituido tras no conquistar títulos importantes y ceder en partidos clave. En su lugar llega Xabi Alonso, una leyenda del club, con buen cartel como entrenador, pero que, curiosamente, también ha durado apenas siete meses al frente del equipo.
¿Y quién toma ahora las riendas? Álvaro Arbeloa. Otro hombre de la casa. Otro exjugador blanco. Otro técnico sin experiencia dirigiendo fuera del entorno del club. Otro entrenador que, como Zidane en su momento, conoce el vestuario, sabe lo que significa el escudo y puede aportar esa motivación emocional que tanto necesita un Real Madrid tocado. ¿El problema? A diferencia de aquella temporada, ahora sí ha sido Arbeloa quien ha estado en el banquillo durante la eliminación en Copa del Rey, a manos del Albacete. Eso lo diferencia de Zidane, quien no tuvo responsabilidad alguna en la eliminación copera de 2016.
A pesar de las diferencias, los parecidos son notables, cambios rápidos en el banquillo, un equipo desmotivado, eliminación temprana en Copa, y un nuevo técnico sin experiencia en grandes clubes. ¿Será Arbeloa capaz de repetir la gesta de Zidane? ¿O el peso de las comparaciones será demasiado grande?
En el fútbol, todo puede pasar. Lo que está claro es que en el Real Madrid solo vale una cosa, ganar. No hay espacio para excusas, para reconstrucciones lentas, ni para procesos largos. Y la presión ahora recae completamente en los hombros de Arbeloa, quien deberá demostrar si la historia se repite… o simplemente se parecía.





