El Atlético de Madrid cierra otra temporada sin títulos. Perdió la final de la Copa del Rey ante la Real Sociedad y se quedó en semifinales de Champions. Muchos colchoneros y analistas quieren vendernos que esto es “una buena temporada”, sobre todo comparándola con el eterno rival, que tampoco levantó nada. Pero yo no lo compro.
El Atlético no debe medirse por lo que hace o deja de hacer el Real Madrid o el Barcelona. Tiene que mirarse en su propio espejo, lo que invierte y lo que consigue. Y desde ese punto de vista, esta campaña es un fracaso.
La Copa del Rey: llegar a la final no es suficiente
Llegamos a la final de Copa contra la Real Sociedad, un equipo con presupuesto claramente inferior al nuestro. Empatamos 2-2 (con goles de Lookman y Julián Álvarez) y perdimos en penaltis. Hay quien dice “una final es una final”. Yo digo: las finales no se juegan, se ganan.
Es bonito llegar, claro que sí. Pero si no levantas el trofeo, la historia te olvida rápidamente. Nadie recuerda al subcampeón. La Real Sociedad se lleva su cuarta Copa del Rey a casa y el Atlético suma otra temporada más sin ese título que tanto se le resiste desde 2013.
Champions League: lo mismo de siempre
En Europa llegamos a semifinales. Es un logro respetable, pero nada más. De nada sirve llegar lejos si al final te quedas con las manos vacías. El Atlético ya ha vivido esto varias veces en los últimos años: cuartos, semis… y adiós. Sin título europeo, esa “buena temporada” se queda en papel mojado.
La Liga: ni siquiera competimos
En la Liga lo tiramos todo por la borda desde muy temprano. Acabamos en una posición que, siendo sinceros, está muy lejos de lo que debería aspirar un club que invierte decenas de millones cada verano.
Conformarse con esto es peligroso. Es acostumbrarse a fracasar. Y me temo que el Atlético ya se ha acostumbrado. Año tras año repetimos el mismo guion: mucha ilusión en agosto, buen arranque, y luego decepciones en las fases decisivas. Eso no es un proyecto ganador, eso es mediocridad disfrazada de “competitividad”.
Sobre Julián Álvarez y su posible salida al Barcelona
Y ya que hablamos de nombres propios, hablemos de Julián Álvarez. Si el Barcelona quiere pagarlo a precio de mercado, que lo haga y que se vaya mañana mismo.
Lo más destacado de Julián en su carrera sigue siendo haber formado parte de la selección argentina campeona del mundo en 2022. En el Atlético no ha demostrado ser ese jugador diferencial que muchos esperábamos. Ha marcado goles, sí (incluido uno en la final de Copa), pero no ha sudado la camiseta como otros.
Para mí, Lookman (o jugadores como Griezmann en su mejor versión) han dado mucho más al club en términos de entrega, liderazgo y garra. Álvarez parece un buen profesional, pero no transmite esa sensación de “colchonero de alma” que el Cholo siempre ha buscado.
Conclusión: hora de ser autocríticos
Esta temporada no es “buena”. Es otra temporada más sin títulos, con un equipo que llega lejos pero no remata, y con una afición que merece mucho más.
El Atlético de Madrid tiene que dejar de compararse con los demás y empezar a exigirse a sí mismo. Porque conformarse con semifinales, finales perdidas y “casi” es el primer paso para convertirse en un club mediocre.





