Algunos titulares fríos lo dicen sin pudor “El fútbol femenino es una ruina”.
Y lo sostienen con cifras: se pagaron 7 millones de euros por sus derechos televisivos y, hasta ahora, apenas se ha recuperado 1.400.000 €.
Pero lo que olvidan esos titulares es que no todo se mide en dinero. Algunos valores, como la lucha, la esperanza, el cambio y el amor por el deporte, no tienen precio.
El fútbol femenino no está en ruinas. Está creciendo. Está naciendo.
Es verdad, todavía no genera lo mismo que el masculino de hecho está muy lejos del masculino económicamente , ni tiene los estadios llenos en cada jornada. Pero ¿quién lo hacía en los comienzos?
Gracias a ellas, España es campeona del mundo, subcampeona de Europa, y ha conquistado los corazones de quienes aman el fútbol por encima del género.
No importa si el que lleva el balón es un hombre o una mujer.
Si juegan bien, si luchan cada pelota, si emocionan con su juego, ya está.
Y eso lo han demostrado jugadoras como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí o Salma Paralluelo. Todas ellas están haciendo historia.
Cuatro Balones de Oro han sido ganados por jugadoras españolas. Pero… ¿cuántos las conocen al salir a la calle?
Mientras tanto, nombres como Lamine Yamal, aún en crecimiento, ya ocupan portadas, horas de televisión y titulares diarios. Y si se lo merece porque es uno de los mejores jugadores del mundo. Pero ellas también.
Hoy vemos partidos como un Barcelona vs Real Madrid femenino, o un derbi entre Sevilla y Betis, y sí, emociona.
Y emociona no solo porque sea fútbol, sino porque es una lucha silenciosa, una historia de superación escrita en cada pase, en cada gol.
Porque no hace tanto tiempo, a las mujeres ni se les permitía soñar con esto.
Y hoy no solo juegan, nos hacen vibrar.
Sí, hoy no da los números que muchos esperan. Pero el fútbol femenino no es un gasto. Es una inversión.
Una inversión en igualdad. En visibilidad. En deporte. En inspiración.
Cada partido, cada jugadora, está sentando las bases de algo más grande.
Y cuando ese momento llegue porque llegará, nos daremos cuenta de que ellas estaban sembrando un futuro que muchos no quisieron ver.
El futuro les pertenece
El fútbol femenino va a llegar lejos. Va a llenarse de estadios. Va a romper récords.
Porque quien ama el fútbol, lo ama en todas sus formas. Porque cuando se juega con pasión, no importa quién está en el campo. Importa cómo se juega.
Y ellas… juegan con el alma.





