La Supercopa de España: ¿un trofeo nacional… en tierras lejanas?
La Supercopa de España, en su esencia, era uno de esos torneos con sabor tradicional, enfrentaba al campeón de LaLiga con el campeón de la Copa del Rey, en una única final, en suelo español, con la afición local como gran protagonista. Pero lo que en su día fue una celebración del fútbol nacional se ha transformado en un producto completamente deslocalizado que, aunque sigue llevando “España” en su nombre, hace tiempo que dejó de sentirse como algo verdaderamente nuestro.
Desde que la Supercopa se trasladó a Arabia Saudí, ya no es solo una final se convirtió en un torneo con cuatro equipos supuestamente para darle más emoción, pero en realidad para hacer sitio a los que más venden. Porque aquí de lo que se trata no es de mérito deportivo, sino de espectáculo, de nombres, de camisetas que vendan entradas y atraigan audiencias. ¿El resultado? Una serie de ediciones donde la final, casualmente o no tanto, ha terminado siendo casi siempre un clásico, Real Madrid vs Barcelona.
Basta con mirar los datos:
- 2020: Real Madrid vs Atlético
- 2022: Real Madrid vs Athletic
- 2023: Barcelona vs Real Madrid
- 2024: Real Madrid vs Barcelona
- 2025 (prevista): Barcelona vs Real Madrid
- 2026 (prevista): Real Madrid vs Barcelona
Más del 50% de las finales en los últimos años han sido entre Barça y Madrid. ¿Casualidad? No lo parece. La lógica es clara, un clásico siempre vende. Mucho más que un Athletic vs Atlético o un Betis vs Real Sociedad, por citar ejemplos de otros grandes equipos españoles que, por nivel y méritos, también merecen estar ahí, pero no generan los mismos ingresos.
Y es que no se trata solo de fútbol. Se trata de un negocio. Se trata de contratos millonarios firmados con Arabia Saudí, donde hasta 2034 se celebrará esta “Supercopa de España”. Pero, ¿qué tiene de española una final jugada en Riad, en pleno invierno, sin presencia masiva de la afición local, sin ambiente de derbi, sin alma?
Podríamos llamarla perfectamente “Supercopa de Arabia” o “Supercopa de Asia”, porque eso es lo que es ahora. ¿Qué será después de 2034? ¿La Supercopa de Qatar? ¿La Supercopa de China? Nada está descartado en este fútbol cada vez más globalizado y menos conectado con el aficionado de a pie. Ese que antes podía ir al estadio de su ciudad a ver a su equipo levantar un título y ahora tiene que conformarse con verlo por televisión mientras se juega a miles de kilómetros.
Y lo peor es que nadie parece pensar en el aficionado local. El que sigue a su equipo cada fin de semana. El que llena los estadios en pleno invierno. El que viaja con sus colores. Para ellos, esta Supercopa ya no representa nada. Es un título más en el palmarés, sí, pero con cada edición pierde algo de su alma, de su identidad.
Por eso, llamarla “Supercopa de España” es, en el fondo, un insulto a la inteligencia. Es marketing puro. Una fachada para justificar un torneo que hoy por hoy representa mucho más al fútbol negocio que al fútbol pasión.





