La historia solo recuerda al campeón: España y Argentina juegan por la eternidad

Ayer se disputó el partido por el tercer y cuarto puesto del Mundial, Inglaterra contra Francia. Un encuentro que terminó con un espectacular 6-4, diez goles puro entretenimiento para despedir el torneo.

Fue uno de esos partidos en los que prácticamente todo pasa, goles, ocasiones, espacios y dos equipos jugando con mucha más libertad después de haber perdido la posibilidad de luchar por aquello por lo que realmente habían venido al Mundial, levantar la copa.

Uno de los grandes protagonistas volvió a ser Kylian Mbappé, que, pese a la derrota de Francia, marcó dos de los cuatro goles de su selección y continúa aumentando sus cifras individuales en el torneo. Un dato importante en su lucha por terminar como máximo goleador del Mundial y superar los registros de otros grandes nombres, entre ellos Lionel Messi.

Pero, dejando a un lado los récords individuales y el espectáculo de los diez goles, siempre he pensado lo mismo sobre este tipo de partidos:

¿Realmente importa quedar tercero o cuarto en un Mundial?

Muy poco.

Sirven para ofrecer espectáculo, para repartir una medalla de bronce, para mejorar estadísticas individuales y para que dos grandes selecciones puedan despedirse del torneo sobre el terreno de juego.

Pero la historia del fútbol es cruel.

La historia casi nunca recuerda a quien estuvo cerca. Recuerda a quien ganó.

Hoy podemos decir que Inglaterra terminó tercera y Francia cuarta. Aparecerá escrito para siempre en las estadísticas de este Mundial.

Pero dentro de diez o veinte años, ¿cuánta gente recordará realmente quién terminó tercero?

Probablemente muy poca.

Incluso el subcampeón, que estuvo solamente a un partido de tocar la gloria, termina desapareciendo poco a poco de la memoria colectiva.

Todos sabemos que Argentina tiene tres Mundiales. Eso queda grabado para siempre.

Sin embargo, si preguntamos quién fue el subcampeón de cada una de esas tres finales, seguramente muchísima gente tendría que pensarlo o buscarlo.

Recordamos perfectamente al campeón.

Recordamos quién levantó la copa.

Recordamos al capitán elevándola hacia el cielo, los jugadores llorando, las calles llenas de gente, las celebraciones y las imágenes que quedan para toda la vida.

Del derrotado queda mucho menos.

Y quizá sea injusto.

Porque para llegar a una final de un Mundial hay que superar prácticamente el mismo camino que el campeón. Hay que ganar partidos, sufrir, eliminar grandes selecciones y sobrevivir durante semanas a una competición en la que participan los mejores jugadores del planeta.

Pero basta perder un solo partido, el último, para que con el paso del tiempo casi todo ese camino quede en segundo plano.

Lo mismo sucede con los clubes.

Decimos que el Real Madrid tiene 15 Champions League y automáticamente pensamos en sus títulos, sus noches europeas y sus trofeos.

Pero muy pocos podrían nombrar de memoria a todos los equipos que perdieron aquellas quince finales.

Decimos que el Barcelona tiene cinco Champions.

Recordamos las copas.

Recordamos las celebraciones.

Recordamos a los jugadores levantándolas.

Pero rara vez hablamos de quién terminó mirando cómo otro equipo levantaba el trofeo.

Porque así funciona la historia del deporte.

La historia cuenta títulos, no intentos.

Por eso el partido por el tercer y cuarto puesto siempre me ha parecido prácticamente una anécdota dentro de un Mundial.

Inglaterra podrá decir que terminó tercera.

Francia, que terminó cuarta.

Mbappé podrá seguir aumentando sus goles.

Nosotros podremos recordar durante unos días aquel espectacular 6-4 y sus diez goles.

Pero el tiempo irá borrándolo.

Porque cuando pasen los años y alguien recuerde este Mundial, probablemente no preguntará:

“¿Quién quedó tercero?”

Preguntará una sola cosa:

“¿Quién ganó aquel Mundial?”

Y hoy ha llegado el momento de responder a esa pregunta.

España contra Argentina.

La final.

Ya no existe el mañana.

Ya no sirve haber hecho un gran Mundial.

Ya no importa quién jugó mejor durante el torneo, quién tuvo el camino más complicado o quién mereció más llegar hasta aquí.

Quedan noventa minutos o quizá alguno más para decidir quién será eterno.

Yo soy español.

Y, evidentemente, quiero que gane España.

Quiero volver a ver a mi selección levantar una Copa del Mundo. Quiero volver a vivir una imagen como aquella de 2010 que quedó grabada para siempre en la memoria de millones de españoles.

Porque han pasado 16 años desde que España tocó el cielo.

Una generación completamente diferente tiene ahora la oportunidad de volver a hacerlo.

Pero también sé cuál es la realidad.

Si España pierde esta noche, podremos decir que hizo un Mundial extraordinario.

Diremos que llegó hasta la final.

Que estuvo entre las dos mejores selecciones del planeta.

Durante unos días hablaremos de orgullo, de futuro y de todo lo conseguido.

Pero pasarán los años.

Y poco a poco quedará una frase cada vez más pequeña en los libros:

España, subcampeona del mundo.

Mientras que el nombre del campeón permanecerá escrito para siempre.

Porque dentro de veinte, treinta o cincuenta años nadie preguntará quién jugó mejor.

Nadie preguntará quién mereció ganar.

Nadie preguntará quién terminó segundo, tercero o cuarto.

Mirarán el palmarés.

Y allí solamente aparecerá un nombre.

Esta noche hay dos selecciones frente a la historia.

España y Argentina.

Dos equipos.

Una copa.

Un campeón.

El resto serán posiciones.

Porque puedes hacer un Mundial increíble.

Puedes llegar hasta el último partido.

Puedes quedarte a centímetros de tocar la gloria.

Pero el fútbol tiene una memoria terriblemente selectiva

recuerda las estrellas sobre el escudo, recuerda las copas levantadas y recuerda a los campeones.

Todo lo demás, tarde o temprano, comienza a desvanecerse.

Por eso hoy no se juega simplemente una final.

Hoy se juega el derecho a ser recordado.

Porque llegar a una final te convierte en uno de los mejores.

Pero ganarla…

te convierte en historia.

Related Posts

Messi después del Mundial: la historia de un campeón que siguió intentando tocar el cielo

Lionel Messi: la historia del niño que tuvo que perder muchas veces antes de tocar el cielo La historia de Lionel Messi no es solamente la historia de uno de…

Argentina no perdió por un complot: España fue mejor y hay que aceptarlo

Cinco días después de la final: Argentina no perdió por un complot, perdió porque España fue mejor Han pasado cinco días desde la final del Mundial y todavía seguimos escuchando…

You Missed

Messi después del Mundial: la historia de un campeón que siguió intentando tocar el cielo

  • Por admin
  • julio 27, 2026
  • 4 views
Messi después del Mundial: la historia de un campeón que siguió intentando tocar el cielo

Argentina no perdió por un complot: España fue mejor y hay que aceptarlo

  • Por admin
  • julio 24, 2026
  • 16 views
Argentina no perdió por un complot: España fue mejor y hay que aceptarlo

No fue el Mundial de Lamine Yamal: Rodri se convirtió en el verdadero líder de España

  • Por admin
  • julio 23, 2026
  • 21 views
No fue el Mundial de Lamine Yamal: Rodri se convirtió en el verdadero líder de España

Jugadores que ganaron el Mundial antes de los 20 años: la lista histórica

  • Por admin
  • julio 22, 2026
  • 33 views
Jugadores que ganaron el Mundial antes de los 20 años: la lista histórica

Mbappé vs Lamine Yamal: ¿quién es mejor?

  • Por admin
  • julio 21, 2026
  • 40 views
Mbappé vs Lamine Yamal: ¿quién es mejor?

Lamine Yamal 2026: ¿El nuevo rey del fútbol mundial?

  • Por admin
  • julio 21, 2026
  • 32 views
Lamine Yamal 2026: ¿El nuevo rey del fútbol mundial?