El 5 de junio de 2025, España y Francia nos regalaron una semifinal histórica, vibrante y emocionante de la UEFA Nations League, una de esas noches que definen no solo un torneo, sino a toda una generación de futbolistas. En un partido loco, con nueve goles y un final de infarto, la selección española se impuso 5-4 a Francia, confirmando que este nuevo ciclo de la Roja no solo ilusiona: emociona, contagia y demuestra carácter.
Desde el pitido inicial, España mostró su valentía. Sin complejos frente a una Francia repleta de nombres imponentes, los de Luis de la Fuente tomaron el control con el balón, con paciencia, pero también con atrevimiento. Y fue ese atrevimiento el que abrió la puerta al gol: primero Nico Williams, tras una brillante asistencia de Oyarzabal, definió con frialdad para el 1-0. Solo tres minutos después, Mikel Merino amplió la ventaja con un cabezazo soberbio, desatando la locura en el banquillo español.
Francia, desconcertada y superada en intensidad, veía cómo España le pasaba por encima. Y en la segunda parte, el espectáculo no paró. Lamine Yamal, con solo 17 años, mostró por qué es una joya del fútbol europeo. Transformó un penalti con la seguridad de un veterano, y minutos más tarde, Pedri marcaba el cuarto, confirmando el dominio total. Con el marcador 4-0, parecía sentenciada la historia.
Pero esto es fútbol. Y Francia, herida en su orgullo, reaccionó con rabia. Mbappé, desde los once metros, recortó distancias. Poco después, Yamal volvió a aparecer con otro gol marca de la casa, 5-1. Pero los últimos 15 minutos fueron de infarto: Cherki, un autogol de Vivian, y Kolo Muani metieron miedo en el cuerpo de todos los españoles. 5-4. Una ventaja que parecía cómoda se convirtió en una montaña rusa emocional.
España sufrió, sí. Pero también resistió. Supo cerrar con corazón lo que con fútbol había construido. Y aunque el resultado final fue ajustado, el sabor es dulce. España está en la final. Con jóvenes como Yamal, Pedri, y con un equipo que no teme, que propone, que se equivoca pero no se esconde.
Esta no es la España del pasado. Es la España del presente que construye futuro. Una selección que emociona porque no juega con miedo, y que gana con fútbol, coraje y ambición.





