La selección española firmó una de sus goleadas más contundentes al vencer por 0-6 a Turquía en la segunda jornada de la clasificación rumbo al Mundial 2026. Un resultado que alimenta la ilusión, refuerza el proyecto de Luis de la Fuente y coloca a “La Roja” como favorita del grupo. Pero no todo fue perfecto, y hay nombres que merecen tanto elogios como análisis profundo.
Sí, Lamine Yamal dio dos asistencias. Nadie le quita el mérito. Su visión de juego, su descaro, su lectura ofensiva y su desequilibrio son espectaculares… pero falló ocasiones claras, clamorosas, y eso no puede pasar en el más alto nivel.
“Hoy se celebra, pero el día que España o el Barça pierdan y él falle, lo van a devorar como hienas.”
Porque el fútbol no perdona. Hoy te alaban, mañana te señalan. Y con la presión mediática que lo rodea desde los 15 años, basta con un mal partido en un momento decisivo para que todo se vuelva en su contra.
Si hay un nombre que merece todos los aplausos es el de Mikel Merino. anotó, dominó el ritmo del partido, cortó, distribuyó, generó espacios y dio equilibrio.
Fue el termómetro de España. Sin él, el juego se enfría. Con él, todo fluye.
“Merino no hace ruido, pero hace todo bien. Y en partidos así, brilla sin gritar.”
El canario su entendimiento permite que España tenga una medular versátil, capaz de presionar alto y crear desde abajo.
Sabe cuándo acelerar y cuándo pausar. Marca la diferencia.
Ahora pongamos los pies en la tierra: Turquía hoy fue una sombra. España dominó desde el primer minuto y se encontró con un rival entregado.
Por eso, aunque la victoria es valiosa, el verdadero termómetro vendrá ante selecciones de peso: Argentina,Francia, Inglaterra, Alemania, Brasil. Ahí sabremos realmente de qué está hecha esta Roja renovada.
Lamine es un prodigio, sí. Pero tiene 18 años. No podemos pedirle perfección. No se trata de ocultar sus errores, sino de abordarlos con objetividad, sin castigos desmedidos ni idolatrías tóxicas.
“El día que falle en un partido clave, muchos que hoy aplauden serán los primeros en hundirlo.”
La responsabilidad también es de los medios, los aficionados y su entorno. Dejémosle crecer.
Hoy celebramos un 0-6 histórico, una exhibición de fútbol ofensivo y una plantilla con futuro. Pero el reto real está por venir, y España debe seguir creciendo sin perder el rumbo.
Porque ganar está bien, pero saber gestionar el éxito es aún más importante.





