Hace poco no hablaban del árbitro, sino que criticaban al Real Madrid. Pero ahora, como suele pasar, donde dijeron “digo”, dicen “Diego”. Lo de siempre: cuando ganan, es porque son los mejores; cuando pierden, la culpa es del árbitro. Exactamente igual que el Madrid cuando no le salen las cosas.
Lo curioso es que hace unos días, antes de la final de Copa, Hansi Flick salía en defensa de los árbitros con estas palabras:
“Esto no es más que un juego, es fútbol. Tenemos que cuidarlos, sobre todo cuando los resultados no acompañan.”
Pero claro, eso era cuando aún soñaban con ganar. Ahora que han perdido, Flick mismo cambia el discurso:
“Le he dicho al árbitro lo que pienso. El resultado es injusto por sus decisiones.”
¿Injusto? El penalti fue penalti. Y el penalti a Lamine Yamal, fue fuera del área. También se quejan de una jugada donde el árbitro no dejó seguir antes del descanso de la prórroga, pero no mencionan que no cambió nada relevante. La realidad es que si el Barça está fuera de la Champions, es por su defensa, que es un auténtico colador.
Luego están las excusas individuales. Gerard Martínez, por ejemplo, no recibió falta en la jugada que reclaman. De hecho, se tiró dos veces en situaciones muy parecidas. Y en el primer gol del Inter, el error fue de Dani Olmo. Pero claro, la culpa siempre va para otro: hoy, Araujo, como otras veces. No hay autocrítica.
Laporta también ha hablado:
“No estamos en Múnich por los árbitros.”
Y yo diría: no estáis en Múnich porque vuestra defensa hace aguas por todos lados. Pero es más fácil culpar al árbitro que mirar hacia dentro.
Pedri, por su parte, dice:
“No es la primera vez que nos pasa con este árbitro. La UEFA debería mirarlo.”
¿Y el Barcelona no debería mirar más su sistema defensivo? Porque es una máquina… de fallar. Y encima un jugador escupe a un compañero de profesión, lo que también debería haber sido sancionado. Pero claro, de eso se habla poco.
Y luego está Gavi, con declaraciones desafortunadas:
“No han querido que lleguemos a esa final porque, con la temporada que estamos haciendo, estaban cagados.”
Gavi ni siquiera es titular habitual. Es un jugador que, si juega 90 minutos, te puede dejar con 10 porque no mide las entradas. Si no cambia, en uno o dos años estará fuera. A ningún equipo le interesa un futbolista que arriesga tanto y tan mal.
La conclusión es clara:
Son iguales que el Real Madrid. La única diferencia es el escudo. Ni saben ganar, ni saben perder. Cuando ganan, se suben al pedestal. Cuando pierden, señalan a todos menos a ellos mismos.
Y al final, esto no es solo fútbol, es un ejemplo para millones de niños que los ven, los siguen y los imitan.





