Real Madrid contra los partidos en Miami: sentido común antes que negocio
El Real Madrid ha manifestado su oposición a que partidos de La Liga se jueguen en Miami, y sinceramente, me parece lo más sensato del mundo. Lo digo claramente: no soy del Real Madrid, soy del Atlético de Madrid, pero en esta ocasión apoyo totalmente su postura.
¿Por qué? Porque llevar partidos de liga oficial al extranjero es adulterar la competición y, sobre todo, fastidiar al aficionado local. El Villarreal juega de local contra el Barcelona y el partido se traslada a Miami. El aficionado que paga su abono anual para ver ese encuentro en su estadio se ve privado de uno de los partidos más esperados de la temporada.
Sí, el club puede ofrecer pagar el viaje o descontar un 25% del precio del abono, pero… ¿de verdad eso compensa? No todo el mundo puede viajar más de 8 horas en avión para ver un partido, y mucho menos si el encuentro se juega un domingo y el lunes hay que trabajar. Y aunque se juegue un sábado, eso implicaría salir casi un día antes, y luego enfrentarse a otras 8 horas de vuelo de vuelta que creo que son mas horas de vuelo.
Y aquí está lo importante: yo pago mi abono para ver partidos contra equipos modestos también. Pero pago para vivir en directo los choques contra el Real Madrid, contra el Barcelona, contra los grandes. Esos partidos son especiales, aunque luego se pierdan. son por los que uno paga su cuota de abonado.
Llevar esos encuentros fuera de España es, para mí, una canallada. Porque cuando un club está dispuesto a cubrir parte de los gastos o a compensar al abonado, no lo hace por altruismo, lo hace porque el beneficio económico de jugar en el extranjero es enorme.
Este debate no es nuevo. Ya vimos cómo la Supercopa de España pasó de jugarse en nuestro país a celebrarse fuera, simplemente porque se movía más dinero. Y ahora lo quieren repetir con partidos de liga.
Esto no va de ser del Madrid o del Barça. Va de sentido común. El fútbol, dicen, es para el pueblo… pero solo cuando interesa. En el resto de casos, prima el negocio. Y si permitimos que empiecen con un Villarreal– Barcelona en Miami, mañana podríamos ver un Clásico, un derbi o cualquier otro partido grande disputado a miles de kilómetros, dejando a la afición de casa mirando la tele.
Por eso, mi apoyo al Real Madrid en esta decisión es total. No se trata de rivalidades, sino de defender lo que hace único a nuestro fútbol: la pasión de la grada, en el estadio, en casa.





