El Atlético de Madrid logró ayer una victoria contundente por 4-1 ante el Brujas, un resultado que no solo confirma su buen momento europeo, sino que además le asegura el pase a los octavos de final de la Champions League. Ahora toca esperar el sorteo, el famoso bombo que decidirá cuál será su próximo rival en una fase donde ya no hay margen de error. En estas eliminatorias, cualquier detalle puede marcar la diferencia.
Como aficionado al fútbol y especialmente quien sigue al Atlético uno no puede evitar ilusionarse. Claro que me encantaría ver al Atlético levantar la Champions, hacer historia y volver a hacernos soñar. Pero también hay que ser realistas, este club es una auténtica montaña rusa emocional. Capaz de firmar actuaciones memorables en una noche europea y, al mismo tiempo, sufrir desconexiones inesperadas cuando menos lo esperas.
El 4-1 de ayer fue convincente, sí. Pero conviene recordar que en Europa no basta con un gran partido. Ya hemos visto cómo eliminatorias que parecían controladas se complican en cuestión de minutos. Sin ir más lejos, el recuerdo de aquella remontada del Borussia Dortmund en Champions tras un resultado favorable para el Atlético demuestra que la experiencia europea enseña a no dar nada por cerrado antes de tiempo. En la máxima competición continental no hay margen para la relajación.
En cuanto al panorama nacional, el Atlético parece tener bien encaminada la Copa del Rey, donde prácticamente tiene un pie en la final. Ahí sí veo al equipo con más opciones reales, porque en competiciones a partido único o en finales concretas, el carácter competitivo rojiblanco suele aparecer. Es un equipo que sabe sufrir, que sabe competir y que, cuando huele un título cercano, se transforma.
Si miramos al resto de equipos españoles en Europa, la sensación general no es especialmente optimista. El Barcelona, por ejemplo, tiene talento ofensivo y capacidad para hacer daño arriba, pero defensivamente muestra muchas carencias. Puede tener momentos de fortuna, algún golpe de suerte puntual, pero en Champions la solidez atrás es imprescindible. Los errores se suelen pagar.
Por eso, siendo sinceros, creo que cualquier equipo español lo tiene complicado esta temporada en la Champions League. El nivel físico y competitivo de otros campeonatos europeos, especialmente de la Premier League, está marcando diferencias claras. No significa que sea imposible, porque en el fútbol nunca lo es, pero sí que el margen de error es mínimo.
El Atlético ha dado un paso importante clasificándose para octavos. Ahora llega lo verdaderamente serio. Soñar es gratis, y el Atlético siempre invita a soñar… pero la Champions exige algo más que ilusión exige regularidad, fortaleza mental y una defensa prácticamente perfecta. Veremos si este año la montaña rusa rojiblanca termina en gloria o vuelve a dejarnos con esa sensación amarga que tantas veces ha acompañado.





