Real Madrid gana 2‑0 al Espanyol
Ayer, el Real Madrid se impuso por 2‑0 ante el Espanyol en el Santiago Bernabéu, en un partido que, para muchos aficionados, fue un trámite. El conjunto perico pareció resignado desde el inicio, sin generar demasiado peligro, mientras el Madrid dominaba con solvencia. Goles de Militao, que abrió el marcador, y de kylian mbappé, cerrando la cuenta, sellaron la victoria blanca.
Sin embargo, más allá del resultado, hubo episodios que ponen sobre la mesa problemas estructurales la aplicación del reglamento, las actitudes de jugadores y arbitrajes «bajo presión». Aquí te lo dejo desglosado.
- El equipo mostró buen ritmo durante gran parte del encuentro, control del balón, superioridad táctica, dominio territorial.
- Espanyol no estuvo a la altura. La defensa blanca apenas sufrió salvo en contadas ocasiones, y no tuvo armas para inquietar seriamente.
Durante el partido, Mastantuono levantó la pierna de manera peligrosa, con un botín demasiado alto hacia un rival en la cara del jugador lo que muchos consideraron merecedor de tarjeta roja. Muchos aficionados y comentaristas vieron esto como una muestra clara de que el reglamento para los grandes es diferente.
Vinicius Jr. tuvo un buen partido, mostró destellos de su clase habitual. Pero también se le vio molesto, especialmente porque su rol parece haber disminuido tras la llegada de kylian mbappé. Esa “pérdida de estatus” y de protagonismo genera tensión; y aunque su talento es indiscutible, su carácter, sus gestos, protestas y actitudes lo alejan cada vez mas del Bernabéu
- Cuando un jugador de club grande comete una falta grave, especialmente ante la presión mediática, los árbitros dudan, porque cualquier decisión puede generar polémica.
- Hay una sensación de “trato especial” para los equipos grandes, decisiones divididas, revisión en VAR que termina igual, etc..
Aunque el Real Madrid ganó bien ante un rival flojo, lo que más llama la atención no es el marcador, sino lo que queda después:
Mastantuono sigue demostrando que es prometedor, pero esa entrada peligrosa deja ver que hay margen de mejora.
Vinicius está en un punto delicado, talento de sobra, pero quizás le falte algo de frialdad mental para ser considerado “el mejor” en premios grandes.





