El empate 1-1 entre Rayo Vallecano y FC Barcelona sigue resonando con fuerza en la opinión pública. No solo por el resultado, sino por las circunstancias en las que se disputó el partido, sin la asistencia del VAR durante buena parte del primer tiempo, en un duelo donde una decisión arbitral polémica fue determinante.
¿Penalti a Lamine Yamal? La jugada que encendió la polémica
En apenas tres jornadas de liga, el patrón empieza a ser preocupante. En partidos del Barcelona o del Real Madrid, el VAR parece ausente o silente cuando más se necesita. En este caso, el penalti señalado sobre Lamine Yamal generó una ola de indignación. Muchos, incluso el propio colegiado según se filtró, reconocieron que fue un error. Sin embargo, el daño ya estaba hecho.
Lo más sorprendente es que mientras todos los demás partidos del fin de semana se disputaban con VAR, en Vallecas el sistema no estaba disponible. Y cuando apareció, ya era tarde para corregir la decisión.
Manipulación mediática y división de opiniones
Los medios partiendo la imagen de la jugada, mostrarla desde ángulos «favorable» o «neutrales», pero la realidad es que no fue penalti.
Y es que Lamine Yamal, con todo su talento, empieza a generar una reacción parecida a la que provocan Vinicius o Kylian Mbappé, un 80% de sus caídas en el área son juzgadas como piscinazos, y solo un 20% como penaltis reales. Pero si el VAR no actúa, las polémicas seguirán marcando los partidos importantes.
Sin VAR, no se debería jugar
Lo más grave de este partido no es la decisión puntual, sino la desigualdad competitiva que supone disputar un encuentro sin VAR. No tiene sentido que en la misma jornada todos los equipos jueguen con asistencia tecnológica y el Rayo Vallecano y Barcelona no. Esto es adulterar la competición. Si el VAR no funciona, el partido no debería empezar. Así de simple.
La Liga Española necesita ser más seria y equitativa. El VAR no puede encenderse y apagarse según el estadio o el equipo que juegue. La justicia deportiva es para todos o no es para nadie. Y lo que ocurrió en Vallecas no puede volver a repetirse.





