La pretemporada del FC Barcelona ilusiona, pero ¿hay motivos reales para entusiasmarse?
La pretemporada del FC Barcelona está dejando sensaciones muy positivas en el plano deportivo, al menos en cuanto a resultados. En su último encuentro, el equipo blaugrana se impuso por un contundente 5-0 frente al Daegu FC, colista de la K League 1 de Corea del Sur. Un marcador abultado que sirve para reforzar la confianza, pero que también invita a la reflexión.
Muchos aficionados ya están celebrando el rendimiento del equipo, y especialmente el de Lamine Yamal, que volvió a brillar con desparpajo, desborde y ganas. También Gavi se mostró en un gran nivel. No obstante, no han faltado las voces que minimizan el valor de estas actuaciones por la poca exigencia del rival. “Es solo el Daegu, no es el Manchester City o el PSG”, se escucha en ciertos sectores.
Y es cierto. El Barcelona está haciendo lo que se espera, ganar con solvencia a equipos claramente inferiores. Lo que no sería normal sería lo contrario. Por eso, más allá de los resultados, lo verdaderamente importante es lo que dejan ver los jugadores. Y en ese sentido, Lamine demuestra que quiere comerse el mundo, que no se esconde, que lo intenta una y otra vez, y que está decidido a marcar diferencias este año.
La afición está ilusionada, y con razón. Pero hay que mantener los pies en el suelo. Esta gira asiática no representa el nivel competitivo que el Barcelona encontrará en LaLiga, la Champions o incluso la Supercopa. Por eso, es comprensible que muchos vean con más mérito el partido del Atlético de Madrid ante el Porto, aunque acabara en derrota. Porque enfrentarse a un rival europeo serio y competir hasta el final, incluso perdiendo, puede dejar más enseñanzas que golear a un equipo en pretemporada sin apenas oposición.
Eso sí, ganar también ayuda a crecer, y si el Barcelona mantiene esta línea ascendente cuando empiece la competición oficial, muchos mirarán atrás y verán esta pretemporada como el inicio de algo grande.





