La séptima jornada de la liga comenzó con un Girona vs Rayo Vallecano que, lamentablemente, terminó como empezó, con un empate a 0. Este tipo de partidos dejan una sensación amarga, casi frustrante. No es el fútbol que amamos, el que emociona, el que nos hace saltar del asiento. Es, en cierto modo, lo que podríamos llamar antifútbol. Los aficionados que llenan los estadios o que siguen el partido desde casa buscan goles, momentos de pasión que les hagan vibrar, y cuando esto no sucede, el deporte que tanto adoramos parece perder algo de su esencia.
Estos encuentros, junto con los del día anterior, son los que a veces restan brillo a nuestra liga, que años atrás fue la mejor del mundo, pero que hoy, en ocasiones, parece estar en caída libre y sin frenos. Tras este decepcionante partido, el Rayo se queda con 9 puntos y el Girona con 8. Pero más allá de los puntos, lo que realmente faltó fue lo más importante, el fútbol, los goles. El resumen del partido es simple y doloroso, un solo tiro a puerta del Girona, y ninguno por parte del Rayo a portería. Ahí está el reflejo de lo que fue este encuentro.
Por otro lado, en la UEFA Europa League, la Real Sociedad comenzó su partido contra el Niza con esperanza. Se adelantó en el minuto 18, pero antes del descanso, Pablo Rosario igualó para el Niza, dejando el marcador en 1-1. Una primera mitad prometedora, pero en la segunda, la Real Sociedad no encontró su juego, aunque al menos se llevó un punto. Un pequeño consuelo en una noche que pudo haber sido mejor.
Y luego llegó el turno del Barcelona en la liga, enfrentándose al Getafe. Los culés se adelantaron pronto, en el minuto 17, gracias a su goleador estrella, Robert Lewandowski, que sigue demostrando por qué es el pichichi de la competición. El 1-0 final no fue el partido más brillante del Barça, ni jugaron al fútbol al que nos tienen acostumbrados, pero se llevaron los tres puntos. Y eso, en este deporte, es lo que cuenta. El Getafe, por su parte, hizo un partidazo y estuvo cerca de empatar en los últimos minutos, pero la suerte no les sonrió. Si jugaran siempre como lo hicieron hoy, seguramente no estarían en los últimos puestos de la tabla.